«No me arrepiento de la táctica, pero quizá pude ser más prudente»

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Achaca su descalificación a la caída de la etíope Burka. «Los empujones y codazos pasan muchas veces», matiza. Cree que el público influyó en la organización

26 ago 2009 . Actualizado a las 17:52 h.

Ya en su casa, la mediofondista Natalia Rodríguez quiere pasar página del episodio más polémico de su carrera, el oro del que fue desposeída tras cruzar la meta en primer lugar en los 1.5000 metros del Campeonato del Mundo de Berlín. La atleta (Tarragona, 1979) explica los hechos tal cual los siente, pero evita rifirrafes como el que avivó en un principio cuando sintió como un «robo» su descalificación por el forcejeo que terminó, a 200 metros de la meta, con la etíope Gelete Burka tirada en la pista. «Ya me encuentro más despejada y relajada al estar en casa. Después de competir lo pasé muy mal y me desahogué durante esa primera noche», explica.

-Quizá la mejor terapia sea empezar a entrenar y volver a la rutina.

-Bueno, creo que simplemente hay que saber superar las cosas. Ahora no sé si seguiré compitiendo. De lo contrario, descansaré. Esta es una experiencia más.

-Quería disputar la Golden League en Zúrich, pero no la admitieron.

-Estaba pendiente de esa carrera, pero se ve que al final no he podido entrar. No me ha sorprendido porque es una competición que está muy solicitada y suele ocurrir cada año que se quedan fuera atletas de nivel.

-Pero usted se lo había ganado con su papel en Berlín.

-Puede ser. Pero había otras atletas metidas.

-El presidente de la federación española, José María Odriozola, ha criticado la medida, porque la carrera ya estaba montada en torno a Maryam Yusuf Jamal, oro final en Berlín, y los organizadores temían que usted «les estropee el espectáculo».

-Sí, algo oí. Aunque no creo que tenga nada que ver. Quizá se haría así si no me hubieran descalificado. Pero al quedar descalificada ya se hizo justicia.

-Al principio sintió su descalificación como un «robo», pero luego matizó que había asumido demasiados riesgos. Pasadas las horas, ¿qué piensa?

-En ningún momento me arrepiento de la táctica que usé, pero quizá pude ser más prudente y haber esperado a la última recta. Ahora creo que me podía haber bastado con atacar en los últimos cien metros. Pero durante la prueba solo pensé en pasar por ese hueco que vi porque creí que había espacio suficiente para hacerlo. La maniobra era muy arriesgada. Al haber algún empujón siempre se lleva la peor parte la que va por fuera.

-¿Qué le dijeron las imágenes?

-Al verlo, a toro pasado puede parecer un error táctico. Si en aquel momento hubiera dudado entre dos opciones, lo consideraría, pero tuve claro que eso era lo que debía hacer. Durante toda la carrera hubo tensión, con bastantes empujones entre el grupo de competidoras; y no pasa nada, porque no cae ninguna. Pero como luego pasó eso... Los empujones y codazos pasan muchas veces y no hay ningún problema.

-¿Habrían descalificado a una atleta de un país con más peso en el atletismo mundial?

-Es complicado saberlo. Creo que también influyó que era el último día del campeonato, cerca la ceremonia de clausura, y el público estaba a favor de ella.

-¿Esta herida solo se cura con un oro en otra gran cita?

-Simplemente trabajando, como trabajé esta temporada, la mejor de mi vida, para apuntar a lo más alto. Yo soy consciente de que estoy en un buen momento.

-¿Qué le dijo Burka cuando fue a consolarla?

-No hablamos mucho. Ella estaba dolida.