La rivalidad entre «rossoneros» y «neroazzurros» es el mayor atractivo de una Liga italiana que hoy arranca devaluada por la salida de sus estrellas y los pocos fichajes
22 ago 2009 . Actualizado a las 02:25 h.El glamur se ha exiliado casi por completo -algún reducto queda, en Florencia o Génova- de un calcio sumido en una crisis incontenible que, año tras año, mina las plantillas y obliga a apuestas cada vez más cicateras. El fútbol fantasioso de Ibrahimovic o Kaká ha sido exportado a cambio de buenas sumas de dinero y jugadores de pegada (Milito, Huntelaar, Eto'o...). Milán, donde el Inter será claro favorito, centrará un año más todas las miradas, mientras se espera el resurgir definitivo de la Juve. En Turín echarán de menos las dosis de talento barriobajero del checo Nedved, suplido por la apuesta brasileña del lippista Ferrara. Nápoles o Sampdoria se apuntan como otros grandes animadores de una Liga en horas bajas.
inter de milán
La Champions es el objetivo. La Liga se da por supuesta.
Diez puntos de diferencia sin necesidad de forzar la máquina. La Serie A italiana quedó pronto resuelta en la pasada campaña. El poderío económico de un Inter más cerebral desde la llegada de Mourinho ayudó a montar un equipo sin rivales en Italia. A priori, la situación no ha cambiado este verano.
Se ha ido Ibrahimovic en la que quizá fuera la última oportunidad de los neroazzurros de sacar tajada por el sueco, próximo treintañero. Tampoco estarán Crespo y Cruz, pero a los interistas no les faltarán recursos ofensivos: la dupla Eto'o-Milito asegura goles. Lucio pondrá orden atrás si Mourinho enseña a medirse al veterano brasileño. En el centro, Vieira y Motta garantizan contención. Lo de crear es un asunto menor a expensas de Cambiasso, un futbolista correcto.
En San Siro no se conformarán con el quinto título liguero consecutivo. Quieren que su equipo haga un buen papel en la Champions, un título que no huelen desde hace 35 años.
milan
O Ronaldinho o nadie.
«Está creciendo, está volviendo. Es ahora o nunca». Es probable que el Gaucho no haya soportado antes tanta presión. Su entrenador, el también brasileño Leonardo, confirmó ayer mismo que esta debe ser la gran temporada de su estrella. Ronnie tendrá que devolver toda la confianza depositada en él por Berlusconi, que lo ha convertido en el eje rossonero , el «Usain Bolt» del Milan, según el propio presidente.
Jubilado Maldini, con Shevchenko y Kaká exiliados de San Siro y con Pato todavía lejos de ser un jugador determinante, Ronaldinho se juega algo más que el papel de su equipo en el calcio. Es año de Mundial y Dunga tiene un millón de mediapuntas entre los que elegir para la canarinha .
Leonardo, el hombre de la casa designado para suplir al casi eterno Ancelotti, debe tragar con las injerencias del rico don Silvio mientras dirige un equipo reforzado en defensa -Onyewu y Thiago Silva apuntan a la nueva dupla de centrales- y envejecido en el mediocampo y las bandas. Gatusso, Pirlo, Zambrotta o Jankulovski no parecen tener relevo. En punta, Huntelaar deberá probar algo más que lo demostrado en Madrid.
juventus de turín
Fuerza brasileña para mover a la «Vecchia Signora»
Diego y Felipe Melo. La Juve ha sido el único equipo grande que se ha preocupado por su mediocampo. El del Werder Bremen ejercerá de cerebro, mientras el sorprendente ex de la Fiorentina (con ramplón pasado en España, irregulares participaciones en la canarinha e incomprensible rendimiento en Italia) acompañará en la contención.
Con Ferrara volverá a Turín el sabor del viejo Lippi (del que el nuevo técnico era fiel colaborador y discípulo) en una plantilla a la que el regreso de Cannavaro no ha ayudado a rejuvenecer. Ya no está Nedved, pero ahí siguen Buffon, Zebina, Camoranesi, Del Piero y Trezeguet.
Las alternativas
La flaqueza de los grandes da alas a los aspirantes.
La temporada pasada, Prandelli hizo cuarta a la Fiorentina poniendo en Italia algo de fútbol de toque. La venta de Melo no debería rebajar las aspiraciones del equipo que más bonito juega en el calcio, junto al Génova del romántico Gasperini. Los genoveses han perdido a Motta y Milito, pero la llegada de los argentinos Palacio y Crespo permitirá sostener la apuesta por un ultraofensivo 3-4-3.
En el Roma siguen los mismos, Totti al frente; en el Lazio ha recalado Cruz y Cassano sigue en la Samp. Mientras, Donadoni ha logrado retener a Lavezzi y sumarle a Quaglariella para que Nápoles aspire a reverdecer laureles de hace 20 años ya.