La crisis económica pasa factura a los equipos humildes
El fútbol mueve millones, pero no siempre. Lejos de estadios llenos, presentaciones nocturnas suntuosas, venta de camisetas, giras asiáticas y contratos multitudinarios por los derechos de televisión existe otro fútbol en el que los esfuerzos de los jugadores por llegar a fin de mes son iguales que para el resto de los mortales. Practican el deporte rey más como hobby que como profesión. Algunos compaginan su trabajo en el campo con otro fuera de él. España está repleta de ellos.
La mitad de la Segunda División B estuvo a punto de descender por impago a sus futbolistas. Los 43 equipos morosos adeudaban 12 millones de euros a su plantilla, lo que suponía un importante incremento respecto a los 8 millones de la temporada 2007-08. En total, 697 denuncias de jugadores ante la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE). Antes de concluir el plazo otorgado por la AFE a las doce de la noche del viernes, la mayoría habían solventado sus deudas. Sin embargo, Granada 74 (1,5 millones de euros de deuda), Linares (1,3), Lorca (0,4), San Fernando (0,6) y Fuerteventura (0,8) perdieron la categoría.
Otros cinco clubes: Águilas, Ciudad Santiago, Ibiza, Mérida y Orihuela están pendientes de la comprobación que mañana harán de los documentos presentados para conocer su situación. Su puesto lo ocupará el mejor equipo clasificado de la fase regular del grupo correspondiente a su federación territorial. «Lamentamos que pese al esfuerzo hecho, varios clubes no hayan podido afrontar los pagos», manifestaba el presidente del sindicato de futbolistas Gerardo González Movilla.
Ley concursal
El caso más dramático es el del Granada 74 (antiguo Ciudad de Murcia), que, tras militar en Segunda, ya había descendido a Tercera División en la pasada campaña y por descenso administrativo bajará a Primera Regional Andaluza, lo que supondrá su práctica desaparición. Si esto ocurriese, sería la federación quien tendría que decidir el conjunto que lo sustituiría. A diferencia de lo ocurrido en los últimos años, esta vez solo dos equipos -el Poli Ejido y el Portuense- se acogieron a la ley concursal que impide el descenso.
«Estamos preocupados por lo que ocurre en Segunda B», aseguró el presidente de la AFE al comprobar el alto nivel de endeudamiento de los conjuntos pequeños que dificulta su viabilidad. El principal problema es el escaso nivel de protección de los jugadores no profesionales. Mientras que en Primera el fondo salarial cubre 330.000 euros por futbolista y en la categoría de plata 180.000, en Segunda B el fondo asciende a 300.000 para todos los equipos.
«Tendremos que negociar con la Federación Española de Fútbol para que se mejoren esas cifras», comentó Movilla. La cuantía que adeudan los siete equipos son 6,8 millones de euros. Unos números muy superiores al fondo de garantía salarial.
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