Había hambre de triunfo. Javier Gómez Noya, acostumbrado a un festín de oros internacionales, «ya tenía ganas de una victoria». Por eso su segundo título europeo tiene un sabor especial. «Estoy muy contento. ¿Qué mejor que un Campeonato de Europa para volver a ganar? Es una de estas pruebas en las que te la juegas en un día, en las que todo tiene que salir bien», indicó el campeón.
El ferrolano destacó que la prueba de Holten arrancó con fuerza. «Ya se hizo un corte en el agua. Y después, en la bicicleta, nos pusimos de acuerdo un puñado de triatletas para tirar», relató. Admitió que la fuga no logró abrir mucho hueco, pero se animó al comprobar que en la carrera tenía muy buenas sensaciones. «El último segmento fue un mano a mano con Alistair Brownlee, como preveía. Pero esta vez pude dejarlo. En la tercera vuelta aproveché la única subida del circuito. Vi que él perdía contacto y tiré a tope. Lo dejé en el kilómetro siete. Creo que yo iba un poco justo. Pero, por lo visto, él iba peor», explicó.
El gallego, que ha dejado atrás sus problemas físicos, está especialmente satisfecho por su alto rendimiento en la carrera. «Pero espero estar un poquito mejor a final de año, me queda aún mucho trabajo por hacer», apuntó. Además, notó la mejoría en el segmento ciclista gracias a la carga de trabajo realizada este año: «La bici fue muy dura, pero la base que llevo me ayudó tanto en el aspecto técnico como en el físico, porque aprendes a reservar energías y a ir bien colocado y eso te da confianzas».
Además, dedicó elogios a Brownlee, su gran rival este año: «Es un gran triatleta, tiene mucho futuro por delante, seguro que será un gran referente a nivel mundial». Pero añadió que en las series mundiales «habrá también otros rivales con opciones».
Gómez Noya viajará directamente desde Holanda a Austria para competir en Kitzbuhel el domingo, con menos presión tras el Europeo. «El objetivo será intentar seguir mentalizado para que no gane Brownlee», aseguró.