«No hablé con el club de años, ni de sueldo, es una intoxicación interesada»

VIGO

«Se me podía haber identificado un poco más con el Celta porque yo jamás he pedido nada», confiesa el asturiano tras anunciar su marcha. El año que viene dirigirá en Segunda

27 may 2009 . Actualizado a las 17:25 h.

Con los deberes hechos y las maletas en la puerta. Alejandro Menéndez (Gijón, 1966) se marcha con la sensación de haber hecho un buen trabajo. Dos años al frente del filial y un final de temporada con el primer equipo, al que salvó del descenso, son suficiente aval para que varios equipos se interesaran por él. El técnico repasa su paso por Vigo en La Voz antes de elegir su nuevo destino.

-Le ha llegado el momento de despedirse...

-Se acerca el 30 de junio y uno va viendo el final de su paso por aquí. Siento un poco de tristeza, pero mi carrera deportiva sigue, y me marcho para progresar como entrenador.

-¿Ha habido sus más y sus menos durante las conversaciones para renovarle?

-Eso no es verdad, no existe nada de eso. El club me hace saber a principios de marzo que existe interés porque siga y quedamos de hablar más adelante. Cuando llega el momento, le digo a Ramón Martínez que no cojo esa renovación. Sin más.

-¿Es cierto que existió un pulso por las temporadas que se le ofrecían?

-No se habló de años, ni de cantidades, ni de nada porque mi decisión era no seguir. Es una intoxicación interesada. Lo juro por mis hijos. No existió negociación, ni siquiera el club me planteó una oferta porque no era necesaria.

-¿Por qué decide que ahora es el momento de marcharse?

-Fue la suma de varias cosas. He vivido aquí dos años muy positivos. Tuve la oportunidad de entrenar al primer equipo y se me pidió salvarlo. Lo hice, pero el club pensó que lo mejor era no darme continuidad. He seguido trabajando y ahora creo que aquí se me acorta mucho el futuro. Por eso me voy.

-¿Le dolió especialmente que no se confiara en usted cuando llegó el momento?

-Ese comentario existió, me dijeron que con que lo sacara adelante me quedaría. Pero a veces hay matices y, cuando llegó el momento, decidieron que yo no era la persona adecuada.

-O sea que usted se marcha porque le negaron esa oportunidad...

-No solo por lo del primer equipo. Las cosas me salieron bien y se me podía haber identificado un poco más con el club porque yo jamás he pedido nada ni he hablado de dinero . No quiero que suene a reproche pero aquí eso se echa de menos.

-¿Le molesta que haya quien, desde el club, piense que usted se da demasiado protagonismo?

-Yo no tengo que valorarme a mí mismo. Eso son excusas para tapar otras cosas. Se están fijando mucho en el banderín de córner porque dicen que está torcido y resulta que tienen la hierba sin segar. No tengo un nombre, ni fui un futbolista de élite pero mi aval es el trabajo.

-¿Con qué se queda, en lo positivo y en lo negativo de esta experiencia?

-Lo que más me llama la atención es que el aficionado, cuando voy por la calle, siempre tiene una frase positiva para mí. A veces no eres consciente de cuánta gente valora lo que has hecho... Me quedo con eso y con lo que me han dado mis futbolistas. En lo negativo, quizá lo peor está siendo la salida. Parece que me voy por la puerta de atrás.

-Los números que ha firmado hacen presagiar que usted estará la próxima temporada dirigiendo en Segunda...

-Afortunadamente en el resto de España se ha visto lo que hemos hecho y no me faltan novias. Todavía no me he decidido pero sí tengo avanzada alguna cosa. Me toca dar ese paso, me ilusiona entrenar en Segunda la próxima temporada.