El Deportivo muere en la orilla

Rubén Ventureira

DEPORTES

Las sensacionales paradas de Aranzubia mantuvieron con vida al Dépor hasta casi el último suspiro

24 may 2009 . Actualizado a las 12:19 h.

El Dépor se ahogó en la orilla. Un gol de Perotti en fuera de juego en el minuto 90 acabó con la resistencia ejemplar del equipo coruñés, que hasta entonces había aguantado todas las embestidas. Europa se aleja, pero aún es posible.

Jiménez, criticado por colocar un trivote en la jornada anterior, alineó a los que quería la mayoría de la afición del Pizjuán: los extremos Capel y Navas, y los puntas Luis Fabiano y Kanouté, de modo que los locales formaron una especia de 4-2-4. Pero en la primera parte al Sevilla le sobraron delanteros y le faltaron surtidores, pues Duscher y Renato, los pivotes, fueron simples controladores aéreos de los balones enviados desde la zaga a los extremos. El equipo coruñés desactivó con su 4-2-2-1-1 toda posibilidad de hilvanar en el mediocampo rival presionando muy junto y muy arriba, con Sergio y Juan Rodríguez basculando a dúo a las bandas. Su superioridad numérica en la parcela central, a la que se sumó Verdú, fue absoluta, por momentos de hasta cinco frente a dos. Frente a un muy bien plantado e intensísimo Dépor, el Sevilla solo llegaba por la banda derecha, como cuando el lateral Adriano irrumpió por sorpresa para centrar a la cabeza de Duscher, al que respondió Aranzubia.

Cuando tuvo la pelota, el equipo de Lotina exprimió dos recursos, uno cobardica y otro valiente: pelotazos a seguir (sobre todo de Aranzubia) en busca de la cabeza de Bodipo o directamente del rebote, y (así sí) balones a Verdú, que templó y mandó como los toreros de tronío. Su juego entre líneas dañó mucho al Sevilla. Del mediapunta catalán fue un lujo de taconazo que dejó solo en el área a Sergio, quien no llegó a tiempo donde sí lo hizo la punta de la bota de Escudé. Y fue también Verdú quien habilitó en el área a Pablo Álvarez, que fue derribado por Escudé ante la ignorancia de Clos Gómez, que ordenó seguir. Hasta la radio oficial del Sevilla vio penalti en esa acción.

Sin cambios, ni en los onces ni en los sistemas, arrancó la segunda mitad. El Dépor aparcó definitivamente el pelotazo y, guiado por Verdú, abogó por el toque. Aunque nerviosísima, la defensa hispalense, consiguió frenar el último pase. La entrada del hábil canterano Perotti por Capel no cambió el dibujo de los de Jiménez, pero le dio chispa al Sevilla y al público, que empezó a gastar garganta con más intensidad. Los locales dieron un paso hacia adelante y el Dépor hacia atrás. Los coruñeses cedieron el balón y decidieron apostar por la contra, y por ello entró el veloz Riki por Bodipo. Pero el Sevilla seguía avasallando, y Duscher, por dos veces, y Luis Fabiano gozaron de claras ocasiones que desbarató un inspirado Aranzubia. Hasta que Perotti y, con la complicidad de Clos Gómez, dio la cornada mortal.