Los árbitros gallegos no pitaron el fin de semana como protesta por la agresión a un compañero
DEPORTES
Los árbitros gallegos de hockey sobre patines están cansados de ser el centro de todas las iras. La última agresión sufrida hace dos semanas por Fernando Montero, según asegura, de manos del padre de un entrenador, fue el detonante para que el colectivo autonómico se plantara en la última jornada y no acudiera a pitar la veintena de partidos que se disputaron en las diferentes categorías que dependen de la Federación Gallega de Patinaje. Sí lo hicieron aquellos convocados para dirigir encuentros de categoría nacional. No obstante, el paro no impidió que la mayoría de los partidos se jugaran, ya que los equipos pactaron hacerlo sin jueces.
El incidente se produjo el 30 de abril en el encuentro de prebenjamines que disputaban el Peña Borbolla y el Dominicos B. En el partido, que concluyó con victoria colegial, el árbitro expulsó al entrenador blanquinegro, Sergio García Becerra, según reflejó en el acta, por dirigirse a él llamándolo «subnormal» y «puto burricán». Por este motivo, el Comité de Competición lo castigó con un partido de sanción.
La agresión
Según explica Fernando Montero, el problema llegó al finalizar el partido. «Yo me había ido para el vestuario cuando el padre del entrenador (Luis García Silva) entró en el vestuario para agredirme. Le dije que se fuera y me soltó un puñetazo que, por fortuna, no me impactó de lleno, toda vez que había por allí otro entrenador que lo separó», explica el árbitro. Este suceso provocó que el árbitro decidiera presentar una denuncia ante el juzgado de guardia.
Ante la gravedad de los hechos, los compañeros de Fernando Montero decidieron no pitar los partidos señalados para la pasada semana. «No vamos contra la federación ni nada, solo queremos denunciar una situación que nos parece intolerable. No podemos ser nosotros siempre los que paguemos con todo», explica un árbitro, que por temor a represalias prefiere mantener el anonimato.
El motivo de que no quiera dar la cara es que no se sienten respaldados por el Comité autonómico. «Esta medida la adoptamos a título particular entre los compañeros. Informamos a nuestro presidente, pero él no apoyó la medida».
El rector de los árbitros, Carlos García Raposo (hermano del presidente de la federación gallega), mostraba ayer su parecer. «Yo soy el primero que estoy al lado de un árbitro al que agreden, pero no sé si la medida es la correcta. Cuando se va a una huelga es para reclamar algo. Se deben tener las ideas claras y en este caso, si hicieron huelga, que lo desconozco, no dicen qué quieren». Aunque recordó que «el reglamento dice que puede haber sanciones para aquellos que no piten un partido», García Raposo descarta que «la federación vaya a castigarlos, porque no es el estilo de este organismo».