«Mi receta es trabajar, ser meticuloso, perfeccionista y un poco maniático»

DEPORTES

Suso Morlán recibirá del Gobierno la medalla de oro de la Real Orden del Mérito Deportivo, un premio a una trayectoria repleta de éxitos internacionales y dedicación

09 abr 2009 . Actualizado a las 03:24 h.

Es la sombra de David Cal. Con el campeón olímpico forma una pareja atómica que ha conseguido cuatro medallas en solo dos participaciones en los Juegos. Suso Morlán (Pontevedra, 1966) recibirá en breve la medalla de oro de la Real Orden del Mérito Deportivo. Su pupilo ya la tiene. También la recibirá el gallego Carlos Pérez Rial, por su oro en Pekín. Menos habitual es que la consiga un entrenador. «Es un orgullo», dice un Morlán que resume la receta de su éxito: «Trabajar, ser meticuloso, perfeccionista y un poco maniático».

-¿Satisfecho?

-Sí. Es un premio que me hace ilusión. Creo que es la máxima distinción que se puede llevar un entrenador en España. Estoy orgulloso porque el oro es una rara avis entre los técnicos.

-¿Por qué lo han premiado?

-Supongo que por mi trayectoria, que no se ha limitado solo a David, aunque soy consciente de que los trofeos que han tenido una mayor trascendencia son los conseguidos con él. Si recibo este premio es gracias a David. Lo sé.

-¿Cuándo empezó como entrenador de piragüismo?

-Allá por el 88. Empecé en categorías inferiores. En el 97 pasé a júnior y desde el 2002 estoy trabajando en sénior. He tenido un proceso lógico de crecimiento como entrenador.

-¿Pensó que iba a llegar tan lejos en su carrera profesional?

-Si en el 2003 me dicen que David alcanzaría cuatro medallas olímpicas, no me lo creería. Ni él ni yo perdemos esa perspectiva. Nos acordamos mucho de cuando no éramos nada.

-¿Aprendió mucho entrenando a David Cal?

-El que me hizo entrenador, puede decirse que fue David. Si él no hubiera crecido, yo no habría necesitado aprender nada. Llegó un momento que con lo que yo sabía no llegaba para entrenar a este piragüista. Tuve que estudiar y aprender muchas cosas.

-Hoy en día ya se considera un auténtico profesional.

-Lo que soy es un entrenador. Sé que sé mucho y también sé que no sé otro tanto.

-¿Cuánto no sabe?

-Pues todo lo que voy aprendiendo cada día, que es mucho. Si quieres avanzar tienes que estar al día en todo, en los nuevos métodos, en las nuevas tecnologías... Si no te preocupas en actualizarte vendrá otro de otro país y te ganará. El objetivo siempre es consolidar lo que se sabe y aprender más.

-El piragüismo del 88 se parece poco al de ahora.

-Ha cambiado muchísimo en casi todo. Las palas son diferentes, los barcos también, los métodos de entrenamiento, los modelos de competición...

-¿Hacia dónde va este deporte?

-Hacia las distancias olímpicas. Y a la especialización.

-¿Cómo?

-En China, en la canoa unos iban a por el 500 y otros a por el 1.000, pero casi nadie se enfrentaba a las dos distancias.

-Menos David Cal.

-Sí, menos David.

-¿Su futuro sigue pasando por las dos pruebas?

-Entrenaremos, y si hay crono para las dos, pues seguiremos en las dos. Todo dependerá de lo competitivos que seamos. Que solo hacemos tiempos para una de las dos, pues apostaremos por ella.

-En cuanto a lo de las pruebas olímpicas...

-Lo tengo claro. Si David tuviera 39 metales en mundiales, pero ninguno olímpico, no me habrían dado la medalla. Lo importante son las distancias olímpicas.

-¿Hasta qué punto es importante conocer el cuerpo del deportista al que se entrena?

-Muy importante. Conozco el cuerpo de David mejor que él mismo, aunque él conozca sus sensaciones mejor que nadie.

-Un entrenador debe saber un poco de todo, ¿no?

-Obvio. Hay que saber de entrenamientos y de fisiología, de cómo el cuerpo responde a los entrenamientos y a la carga de trabajo. Luego está la planificación, la metodología...

-¿España es buena tierra de técnicos?

-Todas las medallas olímpicas en piragüismo fueron con entrenadores nacionales, como Eduardo Herrero o Miguel García. De ninguna manera puede decirse que los de fuera sean mejores que los españoles.

-Este año, tras el ciclo olímpico, será una especie de balneario para usted y David Cal.

-Es un año de transición. David está mucho mejor de lo que pensábamos que estaría a estas alturas, pero este año no tenemos aspiraciones.

-¿Tiene usted caducidad?

-Como técnico nacional de piragüismo, mi caducidad está ligada a la de David.

-¿Qué hará cuando acabe?

-No lo sé. La vida da muchas vueltas. Yo creo que David ganará una medalla en Londres. Si lo consigue será el deportista español más laureado en la historia de los Juegos. En ese caso, seguirá hasta el 2016. Si no hay medallas en Londres, no creo que siga. Y si él no sigue, yo tampoco.

-¿Por qué?

-Ya no me imagino entrenando a otro. No me veo conectando con otro como conecto con él, ni a otro de un nivel parecido.

-¿Cuál es el secreto de su éxito?

-Mi receta es trabajar, ser meticuloso, perfeccionista y un poco maniático. David y yo sabemos que cualquiera nos puede ganar, lo mismo que sabemos que podemos ganar a cualquiera. No hay que olvidarlo nunca.

-Enhorabuena.

-Gracias, me hace mucha ilusión el premio.