Las diferencias con Ramón Martínez provocan la salida de Molina del fútbol base del Celta

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José Luis Molina dejó ayer el cargo de director del fútbol base del Celta. El club rescindió el contrato a primera hora de la mañana y más tarde el albaceteño se despidió del celtismo a través de los medios de comunicación. Se marcha aludiendo motivos personales y aceptando la existencia de discrepancias con Ramón Martínez. Por esa batalla con el director deportivo se produjo su salida precipitada del club después de estar quince días apartado de empleo y sueldo.

«El motivo principal de mi marcha del Celta son motivos personales. Tengo una situación muy difícil a nivel personal porque mi familia está en Albacete y además está la enfermedad de mi padre y eso me mina día a día», comentó en su despedida para explicar su adiós. Aún así, admitió las desavenencias con el director deportivo: «Decir que la relación con Ramón Martínez es magnífica no es así, pero es de respeto. Hay discrepancias a nivel deportivo y punto. Yo le estoy agradecido porque él me ha dado trabajo, me ha traído aquí, y le estaré agradecido toda mi vida. Yo he sido empleado del Celta gracias a que él me ha traído, y si no estamos de acuerdo en el tema deportivo lo normal es que me vaya yo. No quiero más polémicas. No tengo ningún problema con él».

Fractura absoluta

En realidad la fractura con Ramón Martínez es absoluta. Una acalorada discusión con el máximo responsable de la parcela balompédica marcó el principio del fin, aunque las diferencias venían de antes. En el Celta había la sospecha de que se hacían informes para otros clubes y que Joselu pudo acabar en el Real Madrid por una extraña maniobra. De lo que no hay duda es que durante los casi dos años que Chuti Molina estuvo en Vigo no existió ninguna clase de contacto con los clubes de la provincia y curiosamente los primeros convenios de colaboración se firmaron durante el tiempo que estuvo el albaceteño suspendido.

Molina llegó a Vigo en el verano del 2007 en sustitución de Javier Maté y en plena época de cambios radicales. Al igual que Ramón Martínez firmó por cuatro temporadas, pero no llegó ni a cumplir la mitad de su contrato. El cesado apuntó ayer que «no hemos tardado ni cinco minutos en ponernos de acuerdo». Molina percibió poco más del dinero que tenía pendiente hasta final de temporada y perdonó casi integramente el dinero que le correspondería a las dos temporadas que tenía estipuladas por contrato.

Desde hace tiempo a Molina se le vincula con el Villarreal, aunque él mismo aceptó que es difícil. «No tengo nada. De tanto decir que voy a un sitio va a ser difícil que vaya», manifestó de un modo implícito. Casi a la par, el Celta ha ido confeccionando un organigrama para su fútbol base. Oficialmente el club admite que por el momento no habrá relevo y que Ramón Martínez y Toni Otero (que llevaba todas las categorías desde sub 16) se encargarán del fútbol base. Otero hace tiempo que ha ampliado su horizonte haciendo seguimiento de partidos de Segunda B y Tercera, mucho más allá de su ámbito, sin que ello debilitase la planificación de los más pequeños del Celta.

Esta decisión permite al club ahorrarse uno de las plazas mejor remuneradas y que no estaba dando los rendimientos apetecidos.