La Cultural aún debe 117.000 euros a Abelleira, que está a punto de perder la prestación por desempleo
DEPORTES
La Cultural Leonesa todavía adeuda 117.000 euros al pontevedrés Milo Abelleira, ex entrenador del club de Segunda División B, a pesar de que la Justicia dio la razón al técnico, que vive una situación atípica hasta el punto de estar agotando su prestación por desempleo. En el fútbol las alegrías suelen durar bien poco. El pontevedrés se hizo cargo de la Cultural Leonesa en febrero del 2007, y el club atraviesa ahora una grave crisis económica. Abelleira llegó al club leonés después de que el también gallego Antonio Gómez fuese destituido por la directiva y su sustituto, el catalán Rubio renunciase alegando que con aquella plantilla no iba a poder tener éxito. A partir de ahí, Milo completó una temporada en la que cumplió todos los objetivos y la Cultural Leonesa le ofreció la renovación de su contrato por dos temporadas más. La operación, como al parecer es habitual en el club leonés, la lleva a cabo el mánager Dionisio Elías, quien le concede a Milo Abelleira toda la potestad para fichar a los entrenadores de los distintos equipos y también para la contratación de los jugadores que estén al alcance del club. Es decir, Abelleira hacía las veces de director deportivo, pero la Cultural Leonesa lo destituyó. Tras el cese, la Cultural no accede a abonarle las cantidades fijadas en el contrato y Milo Abelleira opta por demandar al club. La falta de acuerdo lleva al técnico gallego a recurrir a los tribunales al entender que el despido es improcedente. A la demanda, por importe de 100.000 euros, se le une otra a través del Colegio de Entrenadores de la federación española por importe de 47.000 euros más, de los que solo recibe 17.000. La norma impide a un entrenador ejercer en su nuevo club mientras el finiquito con el anterior no esté resuelto. A pesar de que la Cultural no satisfizo las demandas de Abelleira, el equipo leonés ficha a otro técnico, con el visto bueno del presidente de la federación de Castilla y León, Marcelino Maté, que también dirige la Comisión de Segunda División B, organismo que da el visto bueno a las fichas de los entrenadores. Sin embargo, un árbitro vigués acude al Reino de León e impide la presencia del técnico local en el banquillo, a pesar de las iras de Marcelino Maté, que después reconoce haber sido mal informado de la situación del entrenador pontevedrés. Abelleira, al que le queda un mes de paro, teme que, ante la falta de liquidez del club, que además tiene sus cuentas embargadas, se quede sin la prestación económica.