Los clubes gallegos pertenecientes a categorías inferiores a Segunda División B han puesto el grito en el cielo por el alto porcentaje que supone en sus presupuestos la partida destinada a los gastos arbitrales y amenazan con movilizaciones de protesta. La queja no es unánime ya que el descontento crece en las entidades que deben hacer frente a los costes de desplazamiento de los árbitros por su lejanía de las delegaciones o subdelegaciones territoriales. Desde el Comité Técnico Gallego de Árbitros de Fútbol se asegura que el disgusto es infundado y que no se ha aplicado un incremento notable de las tarifas en años.
En Galicia existen siete delegaciones, situadas en A Coruña, Ferrol, Santiago, Lugo, Ourense, Pontevedra y Vigo. Además, hay cuatro subdelegaciones con sede en Viveiro, Monforte, Boiro y Lalín. Los números que manejan los clubes difieren según la zona a la que pertenecen, ya que cada una dispone de un funcionamiento propio dentro de unos márgenes.
En el desglose de un recibo arbitral como el que recibe el Sporting Sada (Preferente Autonómica Norte) incluye conceptos como derechos de arbitraje (278 euros) y organización arbitral (27). Juega a unos veinte kilómetros de A Coruña. El del San Sadurniño (Segunda Autonómica, grupo 3), que juega a unos veinte kilómetros de Ferrol, añade además, conceptos como «dieta» y «gasolina». Los clubes lucenses de la Primera Autonómica hacen frente a un recibo que incluye pagos de ocho euros por desplazamientos de menos de cincuenta kilómetros, 25 euros cuando el árbitro recorre entre 50 y 100 kilómetros, y 47 euros cuando supera el centenar de kilómetros. Además, se recogen 50 euros de dieta en ocasiones y una tarifa por kilómetro de 0,19 euros.
Escasa recaudación en taquilla
Los clubes explican que sus quejas vienen derivadas de los pagos por conceptos de kilometraje, dietas o desplazamientos, ya que son mayores cuanto más alejados están sus campos de la sede arbitral correspondiente. Además, señalan muchas veces que las recaudaciones por taquilla no cubren estos gastos. El Sporting Sada (305 euros de arbitraje) recauda un promedio de 100 euros por partido por venta de entradas y rifas.
Las soluciones que proponen los clubes para reducir gastos de desplazamiento pasan por multiplicar las sedes arbitrales en Galicia o aceptar las designaciones de colegiados procedentes de las sedes más cercanas a la celebración del partido, cuando ahora llegan de zonas «neutrales». Los clubes pretenden una congelación o bajada de las tarifas vigentes en la actualidad.
Sin embargo, las opiniones se suavizan si provienen de clubes radicados en las sedes arbitrales, ya que, por ejemplo, el Polvorín lucense no aprecia una subida tarifaria notable en los últimos tiempos y solo matiza que su gasto aumenta si el árbitro procede de Monforte o Viveiro.
Fuentes arbitrales aseguran que hace años que no sube el precio del arbitraje y que solo se actualiza con un incremento equivalente al IPC. Además, recuerdan que es la asamblea de la Federación Gallega de Fútbol la que aprueba estas tarifas y sostienen que una redistribución del pago mediante un ingreso en cuenta como se venía haciendo en A Coruña hasta hace dos meses complicaba la facturación de los servicios arbitrales. La normativa ordena el pago en mano.