Soler podría volver a presidir la entidad después de que Soriano fracasara en su compra de acciones
DEPORTES
En febrero no solo venció el plazo para el primer pago de sueldos a la plantilla, también expiró el tiempo dado por Juan Bautista Soler para que Vicente Soriano asumiera la compra de su paquete accionarial. El precio del 37% de las acciones del club había quedado fijado en 70,4 millones de euros.
Tras el clamor contra su persona, Soler decidió echarse a un lado, pero su sombra no ha desaparecido del día a día del club. En la entidad solo se espera el momento en el que decida volver a coger las riendas y finiquitar el proyecto Soriano.
Su regreso promete nuevas emociones, después de las deparadas ya en el inicio de esta temporada, cuando contrató al ex presidente de Telefónica Juan Villalonga como gestor y lo echó dos semanas más tarde con una indemnización de diez millones de euros.
Villalonga, que ahora podría entrar en la carrera por presidir el Real Madrid, se despidió a la francesa. Con rueda de prensa en lugar de un adiós, para comunicar que la deuda de la entidad rondaba los 800 millones de euros (350 vinculados al nuevo campo).
Ante tamaña crisis no faltan referencias a la posibilidad de acogerse a la ley concursal. Soler se aseguraría así recuperar el 50% de lo invertido, más el 25% por ser el promotor de tal decisión. Sin embargo, el Valencia estaría obligado a liquidar a sus jugadores estrella, que verían tocados su sueldos.
Esta solución no es del agrado de la Generalitat Valenciana, pues depararía un freno en la construcción del nuevo estadio, que aspira a albergar grandes acontecimientos deportivos. El dinero público podría volver a convertirse en vía de escape.