«Desde pequeño he tenido una íntima relación con Galicia»

X.?R. Castro

DEPORTES

Unai Basurko hizo escala en «su segunda casa», donde creció como marino y ha desarrollado su proyecto universal

11 ene 2009 . Actualizado a las 02:09 h.

Quizás ha sido el destino, pero antes de regresar a casa tras su obligado abandono en la vuelta al mundo a vela para solitarios sin escalas Unai Basurko (Portugalete, 1973) ha pasado por su segundo hogar, por una Galicia que lo vio crecer en el mar y que ha sido parte clave en el desarrollo de su barco, el Pakea , y en su preparación para un reto que el timón de estribor se encargó de cercenar después de 25 días de navegación. Para recuperar el espíritu y las fuerzas el vasco decidió hacer escala en Baiona durante el fin de semana. Allí se encontró con amigos como Javier de la Gándara y con parte de su pasado. Las Rías Baixas le suenan a regata estival desde pequeño, pero también a campo de pruebas para sus mayores retos.

-¿Casualidad o no la escala en Baiona?

-La verdad es que ya lo tenía pensado. Me apetecía mucho parar en mi segunda casa antes de llegar al País Vasco.

-Cuando habla de su segunda casa se refiere a Galicia.

-Así la considero. Llevo viniendo aquí desde los nueve años, cuando venía con mis padres a pasar los veranos. Desde pequeño siempre he tenido una íntima relación con Galicia.

-¿Con el norte o con el sur?

-Sobre todo con el mar, participando en regatas como la Rías Baixas, el Conde de Gondomar, las Rías Altas... Gran parte de mi vida en el mar se ha desarrollado aquí.

-Además el barco de la vuelta al mundo de solitarios también tenía algo de gallego...

-Mucho. Hemos trabajado mucho en la puesta a punto del Pakea en Marina Dávila (una empresa viguesa dedicada al mundo de la Náutica). Aquí también he apurado gran parte de la preparación física para un evento tan exigente.

-Tiene alguna queja del trabajo realizado en Galicia.

-Todo lo contrario. Se trabaja muy bien todo el mundo de la Náutica y acudiré aquí cada vez que tenga un proyecto en mente.

-Baiona le sirve de refugio para superar el mal trago del abandono.

-Con el paso de los días lo vas superando. Debo reconocer que la avería ha sido un golpe muy duro, pero después del cabreo inicial te das cuentas de que llevas 80.000 millas encima navegando por todo el mundo. Ha sido una pena, pero hay que estar contentos porque el barco apenas ha sufrido grandes daños y el patrón está fuerte y sano.

-¿Era imposible continuar en la competición sin el timón de estribor?

-Imposible del todo para navegar en aguas del sur. No podía poner en peligro ni al barco, ni al patrón, ni a ninguno de mis rivales, que tendrían que acudir a auxiliarme en cualquier momento. El sur es mucho sur, y a sus mares solo puedes ir al 100%.

-¿No está resultando demasiado extrema la presente edición de la Vendeé Globe?

-Desde luego, quizás sería necesaria una revisión por parte de los organizadores. Los barcos tienen mucha potencia y van al límite... y el océano es muy complicado.

-¿Una vez que abandonó no sería más fácil regresar a casa por otros medios, o hacerlo en barco era un pretexto para visitar Galicia?

-Pudiera serlo [risas]. El equipo me ofreció la alternativa de volver desde Sudáfrica, pero necesitaba reencontrarme con el barco y con el mar. Pienso que lo he conseguido navegando con mucha más tranquilidad.

-¿Cómo se puede enrolar una persona en semejante aventura?

-Porque el mar engancha. Primero comienzas a navegar con mucha gente, pero a medida que vas reduciendo la tripulación te encuentras mejor. Navegar en solitario es especial. Te obligas a afrontar los retos en soledad.

-¿Y cómo se consigue dormir durante la prueba 20 minutos al día?

-Eso se entrena, pero a veces es tanta la adrenalina y el deseo de competir que tienes que frenarte.

-¿Volvería a afrontar el reto?

-Es pronto para evaluarlo. Son cuatro años fuera de casa y eso se hace muy duro, pero nunca se puede descartar.

-¿Cuándo abandona Galicia?

-Si los partes no fallan, me iré de Baiona el lunes. Todavía no sé si haré una escala en A Coruña. Mi idea es estar el próximo fin de semana en Bilbao.