El Celta se alía con la fortuna para iniciar el año con un triunfo vital

VIGO

El año comienza bien para el Celta. Con la suerte vestida de celeste y con la decisiones arbitrales dudosas cayendo del bando local. Con estos aliados el cuadro de Pepe Murcia resolvió un partido vital para poder soñar con el ascenso ante un Hércules poderoso, que pasó por Vigo como el mejor equipo de la categoría. Pero el grupo de Mandiá pagó con la derrota su nefasto arranque de segundo tiempo y después no acertó a remontar ante un Celta que se dejó la vida en el prado pero que sufrió lo indecible para retener un triunfo que le acerca un poco más a la cabeza.

El Hércules superó antes el síndrome pos vacacional. Mientras el Celta, con una semana más de parón, erraba en todos los pases y apenas era capaz de trenzar jugada alguna en el inicio de partido, el colectivo de Mandiá mandaba en el duelo a través de una superioridad aplastante en el medio del campo. Abel Aguilar y Farinós se comieron con extrema facilidad al intocable Rosada y a Michu.

Sin embargo, el dominio territorial no tenía correspondencia en las áreas. Como si las porterías no contase. En todo caso fueron los locales quieren dieron ciertos síntomas de verticalidad con dos entradas por banda y posterior centro. Primero Dani Abalo en la derecha con Óscar errando en la resolución. Después el propio jugador cedido por el Mallorca con un servicio que nadie aprovechó.

Y a falta de oportunidades -tan solo un disparo de Taborda que desvió Notario- el Hércules ejerció una táctica de desgaste. Con triangulaciones en la línea de flotación celeste que colocaron con amarilla a los dos centrales y a Rosada antes de la media hora.

El primer tiempo murió plano de emoción y el segundo emergió pletórico para los celestes. En tres minutos fabricaron más oportunidades que en todo el partido anterior. La primera, a los nueve segundos de sacar de centro terminó en gol de David Rodríguez, el primero que marca el Liga. A continuación Peña no aprovechó un magistral centro de Dani Abalo y unos segundos después Dinei no pudo rematar en acrobática posición ante Calatayud.

Semejante atracón puso el partido patas arriba. En medio de ese locura el Celta no tardó micho en aclarar el panorama. El Hércules se descosió y los vigueses hilvanaron una serie de contras que terminaron por propiciar el segundo gol. En un forcejeo de Dinei, el brasileño encontró la asistencia perfecta para que Óscar Díaz marcase viniendo desde atrás también su primer gol en Liga.

Pero Mandiá no había dicho la última palabra. El lucense hizo los tres cambios con celeridad, prescindió de un central y metió todo el fondo de armario ofensivo en el campo. Rubén Navarro le dio la razón acortando distancias con más de un cuarto de hora por delante.

Esos quince minutos largos se hicieron eternos para el celtismo. Los herculanos monopolizaban el balón, el Celta era incapaz de darle una pausa al partido para respirar y cada ataque del rival era una ocasión de peligro. La más clara la tuvo Rubén Navarro, pero el delantero se encontró con una mano milagrosa de Notario. El catalán llegó a todos los balones como un pulpo, a todos menos a un cabezazo de Taborda que acabó en el fondo de las mallas, pero el gol del jugador cedido por el Deportivo fue anulado por un dudoso fuera de juego.

Fue el último susto mayúsculo antes de que Trashorras golpease con virulencia el palo en un balón que olía a sentencia poco antes del pitido final. El triunfo es el mejor regalo de Reyes y la fortuna un bien con el que intimar. Si el Celta sigue de su mano tendrá más fácil hacer del 2009 un año triunfal.