Kentrell Gransberry ya conoce a sus nuevos compañeros y hoy verá el partido desde la grada. En su primer entrenamiento a las órdenes de César Iglesias dejó constancia de llegar en buena forma y no pasado de peso. Eso sí, es un pívot corpulento, que sabe sacar provecho de su envergadura y su contextura física debajo de los aros.
No le gusta compararse con ningún jugador de la NBA, pero puesto a buscar un referente que pueda ser ilustrativo para quienes no lo conocen opta por escoger, salvando las distancias, a Ben Wallace, un pívot que brilló en los Pistons de Detroit, al que no le fueron tan bien las cosas en Chicago y que ahora es uno de los pilares defensivos de los Cavalliers de Cleveland.
Gransberry se llevó una buena impresión de sus nuevos compañeros y, a sus veintitrés años, quiere aprovechar la oportunidad que le brinda el Beirasar Rosalía para darse a conocer en el baloncesto europeo. Destaca la capacidad para rebotear como una de sus principales cualidades y subraya que también le gusta repartir juego. En Mallorca tendrá la primera oportunidad para demostrarlo.