El Beirasar Rosalía necesita cambiar de inercia con urgencia y de ahí los cambios que ha acometido el club de cara al 2009. El primero llegó con la dimisión de Félix Muñoz; el segundo, con la marcha de Pat Carroll y el fichaje de Kammron Taylor, que debutará mañana frente al Clínicas Rincón; y el tercero, con la contratación de Gransberry, que aterrizó en Oporto con retraso y no pudo llegar a tiempo al entrenamiento vespertino en Santa Isabel.
Con Taylor volverá a cobrar protagonismo el juego de ataque a partir de las situaciones de bloqueo y continuación. César Iglesias ha anticipado que, en principio, espera recurrir al americano más como un escolta que como un base. Y lo mismo sucederá con Vallmajó y Xavi López. Incluso habrá momentos en los que puedan coincidir los tres sobre la pista.
El entrenador confía en que su nuevo discípulo pueda ser un revulsivo: «Para ganar, nosotros precisamos que varios jugadores anoten más de diez o doce puntos. Sabemos que Taylor los tiene en la mano, pero necesitamos que también genere ventajas para que los pívots anoten más». «No va a ser la piedra angular del conjunto -apunta- pero el cambio fundamental va a ir por ahí». Frente al filial del Unicaja le dará libertad, confiando en que «ponga el talento al servicio del equipo».
Frenar la caída
Iglesias reconoce que es necesario un vuelco en el colectivo, pero con matices: «Debemos esforzarnos en cambiar porque estamos en una dinámica en la que no todo es malo, pero parece malo».
Las novedades empezarán a percibirse mañana, aunque todavía de una manera no muy acusada porque no ha habido tiempo para grandes transformaciones. Pero sí lo suficiente para que la afición vea un equipo renovado.
Además, salvo cambio de última hora, Gransberry aún no debutará hasta la próxima semana. De él espera el entrenador que «sea una referencia clara en el juego interior». Por lo visto en los vídeos, sabe sacar provecho de su corpulencia en el poste bajo y en los rebotes. Si se ajusta a ese perfil, el Rosalía será claramente un equipo que apostará por la velocidad y las posesiones cortas en ataque.