El presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) fue amenazado de muerte ayer, martes, y recibió varias llamadas anónimas anunciando la existencia de bombas en la sede de la institución, en la antesala de la reanudación del torneo local, suspendido hace dos semanas por hechos de violencia.
El titular de la AUF, José Luis Corbo, confirmó a la prensa que fue víctima de amenazas de muerte en forma telefónica, cuyos autores le advirtieron que le quitarían la vida «esta misma noche» -por la pasada-, al tiempo que otras comunicaciones dieron cuenta de la presencia de explosivos en las oficinas del organismo.
El dirigente, tajante
«Desconozco de dónde provienen, lo más probable es que no quieren que se reanude el fútbol [...] o pretenden mi renuncia, pero conmigo no tienen suerte, soy un hombre de bien que tengo la conciencia tranquila y ni siquiera me infunden miedo», aseveró el dirigente.
Los responsables del fútbol uruguayo decretaron la suspensión del Torneo Apertura 2008 el pasado 17 de noviembre, en virtud de incidentes ocurridos al finalizar el duelo Danubio-Nacional, que determinó hasta el momento con el procesamiento y la prisión de dos hinchas por el delito de «riña en espectáculo público».
El pasado lunes lunes, la AUF informó de que la pelota volvería a rodar esta noche con el partido pendiente de la segunda fecha entre Nacional y Villa Española suspendido en agosto por el árbitro Líber Prudente, luego de que Nacional entrara en el terreno de juego un minuto más tarde de la hora señalada para el inicio del encuentro.
Sin hinchas visitantes
Asimismo, la directiva de Villa Española exhortó a sus parciales a no acudir al compromiso, ante los indicios de que asistirían al mismo hinchas infiltrados de otros equipos con el propósito de provocar disturbios.
Paralelamente se espera la firma de un acuerdo entre la AUF y los ministerios del Interior y Deporte, mediante el cual la policía garantizaría la seguridad interna en los estadios supeditada al cumplimiento de determinadas condiciones, como la instalación de cámaras de seguridad, detectores de metales y espirómetros. El problema de la violencia en el fútbol se arrastra en Uruguay desde hace años, pero en los últimos meses incluso se les ha ido de las manos a los líderes de los grupos ultras.