Tom Boonen se impone en Zamora después de una etapa de tregua

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El pelotón no quería marcha ayer. Estiró la etapa como un chicle derretido al sol y alargado desde Ponferrada hasta Zamora, y llegó a meta con una hora de retraso sobre el peor horario previsto por la organización. La tardanza no varió el guión establecido. El belga Tom Boonen se impuso en un esprint masivo después de una jornada de tregua. Fue el más rápido en un día lento con alevosía. «Hubo un pacto tácito de no atacar en el Alto del Acebo. Ya llevamos muchos días de carrera y la gente no está para esos trotes», explicó Ezequiel Mosquera. Pese a ello, se estresó en último tramo. «Estoy harto de estos finales italianos, llenos de rotondas», indicó. El traqueteo final no gustó al jefe de filas del Xacobeo.

El líder, Alberto Contador disfrutó del paisaje sin resentirse de las abrasiones que sufrió en la caída que sufrió en la anterior etapa. La ascensión al Alto del Acebo, el tempranero puerto de la jornada cuyo desnivel medio no alcanzaba un porcentaje del 7%, duró una hora. Los corredores parece que ya habían tenido bastante con la subido al Lombillo, la trampa del recorrido del día anterior. Un puerto camuflado sin categoría en la montaña. Y no querían guerra. Una protesta silenciosa que se fue cociendo al fuego lento del avance del gran grupo.

Dos ciclistas intentaron rescatar la etapa de la apatía. Fueron Jesús Rosendo, del Andalucía Cajasur, y el colombiano Walter Pedraza, del Tinkoff. Se lanzaron a la aventura en el kilómetro 24, pero fueron cazados a falta de 8 para la conclusión. La escapada logró una diferencia máxima de ocho minutos, pero el Quick Step, después de la siesta, puso en marcha sus motores para allanarle el terreno a Tom Boonen, que cosechó su segunda victoria en esta edición de la Vuelta después de haber sido vetado por el Tour de Francia tras dar positivo por cocaína fuera de competición. El velocista belga superó con su potencia habitual al italiano Filippo Pozzato, del Liquigas, y a Heinrich Haussler, del Gerolsteiner, para consumar su doble venganza.

Boonen no resucita. Demuestra que nunca se ha ido. Sí se fue de la Vuelta Damiano Cunego, que no tomó la salida ayer. El príncipe italiano abandonó la ronda española con más pena que gloria. Ganó el Giro en el 2004 siendo casi insultantemente joven, pero no acaba de cumplir aquellas enormes expectativas que se generaron entonces de cara a las grandes vueltas.

Parece que se intuye también el adiós de Paolo Bettini. Pero la del pequeño grillo será una despedida muy diferente a la de Cunego. Bettini se va antes del final de la carrera con el botín de la victoria y para preparar un nuevo asalto al Mundial, en el que además de ser el gran favorito frente a la armada española jugará como local, ya que se celebrará en la localidad italiana de Varese.

Autoridades gallegas

El de ayer fue también un paseo largo para celebrar la jornada dedicada por la organización de la Vuelta al Xacobeo Galicia, que contó con la presencia de Ánxela Bugallo, conselleira de Cultura e Deporte, y de Marta Souto, directora xeral para o Deporte.