Sólo la entrada de Arroyo y Pardo dio profundidad a un Lugo que se echó demasiado atrás y cedió mucho terreno a un Barakaldo que, sin hacer un gran juego, supo aprovechar sus ocasiones para sentenciar el encuentro. Ayer, los de Fonsi Valverde reaccionaron a rachas, cuando veían que el rival se acercaba demasiado a su portería, pero anduvieron faltos de ideas ofensivas y lo pagaron caro, con tres puntos.
El Barakaldo salió dispuesto a hacerse con el mando del partido, pero su dominio territorial y sobre el balón no se vio reflejado en el juego, al que se veía con escasa profundidad y en el que los locales apenas sí crearon ocasiones de gol. Mientras, el Lugo optó por hacer su partido, basado sobre todo en el orden defensivo que pretende su entrenador y saliendo bien al contragolpe.
Los gallegos buscaban aprovechar la velocidad de Sergio por la banda derecha y el buen hacer de Losada en las jugadas individuales. Y así precisamente llegaría la primera oportunidad clara de los visitantes en un disparo desde media distancia de Sergio que buscaba la escuadra, pero el meta local José Carlos resolvía en una buena intervención enviando el balón a córner. Era el minuto 6 de partido y la acción de peligro del Lugo hizo reaccionar al Barakaldo que buscaba las bandas, donde Rebollo y Carlos Alonso intentaban zafarse de sus defensores, pero la labor defensiva del Lugo era impecable y los hombres locales nunca pudieron superarla con garantías.
Jugada polémica
Así, con un Lugo cerrado atrás y un Barakaldo maniatado por su rival, ya no hubo más ocasiones de gol hasta que en el minuto 30 de partido se produjo la jugada polémica de la tarde: Carlos Alonso robaba un balón al guardameta lucense Javi Muñoz y cuando lo tenía todo a favor para batir la portería gallega el guardameta le derribaba en un claro penalti que el colegiado no señaló.
La respuesta del Lugo no se hizo esperar y dos minutos después un centro desde la banda derecha lo deja pasar Alberto García para que Losada, que se mostraba muy activo, en el segundo palo rematara cruzado en la mejor ocasión de la primera parte.
En el otro bando, la única ocasión del Barakaldo llegaba en un disparo raso de Carlos Alonso desde la frontal que atrapaba Muñoz sin problemas.?La segunda parte comenzó con el Lugo volcado en busca del gol que le permitiese jugar con ventaja. Los gallegos presionaban la salida del cuero local, y lograron acercarse en alguna ocasión al área rival, aunque nunca con demasiado peligro.
Pero la suerte no les iba a acompañar ayer. Paradójicamente, el Barakaldo, en su primera aproximación, conseguía adelantarse en el marcador al aprovechar Koldo un rechace del balón que tropezaba en el palo tras un intento de Carlos Alonso desde la banda. Con acierto, tan sólo 10 minutos después los locales a punto estuvieron de sentenciar en una jugada a balón parado con un disparo de Izeta que acabó cerca de la escuadra en el lateral de la red. Un tanto que parecía una calcamonía del gol que anotó él mismo el miércoles ante el Roquetas en Copa del Rey.
Los vizcaínos se gustaban en esos instantes del partido. El Barakaldo ofrecía a su parroquia los mejores minutos ante un Lugo muy cerrado atrás que dejó muchos espacios a su rival.
Cambio de rumbo
Sin embargo las cosas cambiaron y poco a poco el conjunto de Fonsi Valverde fue saliendo de su escondite y asumiendo riesgos en busca del gol del empate. El técnico vigués decidió dar un cambio de timón, y poner un poco más de carga atacante en el partido. Miró al banquillo, y decidió que entraran Rubén Pardo, autor del gol en la primera jornada liguera ante el Athletic B y el madrileño Arroyo. Ambos contribuyeron de forma decisiva a que a su equipo mejorase en el aspecto ofensivo, dándole mucha más profundidad al juego lucense.
Así llegaría la mejor ocasión de los gallegos, en botas de Pardo. Apenas había entrado en el terreno de juego, y el de Ortigueira completaba una muy buena jugada personal. En una especie de eslalon, no exento de técnica individual, se deshizo de todos los rivales que encontraba por el camino y se internaba en el área. Cuando todo parecían que estaba hecho, con la portería frente a él, su remate acabó estrellándose con estrépito en el larguero.
El Lugo lanzaba salvas con pólvora mojada, mientras que su rival estaba por hacer ayer todo un ejercicio de puntería. Así, la respuesta del Barakaldo no se hizo esperar y llegaba en una jugada de Armand, cuyo balón también se encontraba con el palo, para alivio momentáneo de los visitantes. Porque apenas un minuto después sentenciaban los vascos con el definitivo 2-0. Llegaría este tanto también en una jugada personal, en este caso de Rebollo, que se mostró generoso y dio el pase de la muerte para que Rejas en el segundo palo, sin oposición, remató a placer.
La verdad es que quedaba tiempo para bien poco, pero los de Valverde no querían rendirse. El Lugo siguió intentándolo y en el minuto 92 a punto estuvo de acortar distancias gracias a un disparo que se estrelló en el larguero tras una falta en la que el testarazo que consiguió realizar Pablo Ruiz se estrellaba también en la madera.