Changui y Maikel sellaron el estreno triunfal del Ciudad en Segunda B

SANTIAGO CIUDAD

El conjunto verdiblanco perdonó en la primera parte y sentenció en la segunda un partido que tuvo bajo control

01 sep 2008 . Actualizado a las 17:19 h.

El Ciudad de Santiago pudo disfrutar de un estreno redondo en la categoría de bronce, incluso cómodo. Después de las dudas que había sembrado el miércoles con su pobre actuación en la Copa, salió al campo mucho más centrado y no dejó que el Marino de Luanco llevase la iniciativa en ningún momento. Debió inaugurar el marcador ya en la primera mitad, pero unas veces la falta de puntería y otras la buena actuación de Guillermo lo impidieron. No se descompuso y, en la reanudación, aseguró los tres puntos con un cabezazo de Changui a los cuatro minutos y otro de Maikel en el tiempo añadido.

Luisito ya había anticipado que, debido a la plaga de percances físicos y a la baja forma de algunas de las últimas incorporaciones, se vería obligado a confeccionar un once inicial de circunstancias. De los elegidos, tan solo Pablo López y Luigi militaban la pasada campaña en clubes de Segunda B, mientras que los otros nueve jugaban en Tercera. Pero el equipo funcionó como tal, como un colectivo solidario en el que todas las piezas rayaron a un buen nivel.

El Ciudad de Santiago trabajó a destajo en defensa ante un rival que, siempre que pudo, apostó por el fútbol combinativo. No le dejó que pudiese lanzar el contragolpe en ningún momento y tampoco dio facilidades para que avanzasen por las bandas ni Pablo Díaz, en la derecha, ni Aitor, en la izquierda. Jabuti, bullicioso hasta que se lesionó, se quedó demasiado aislado en la punta.

En el conjunto local, a Luisito no le tembló el pulso a la hora de dar el mando en la zona de creación a un par de veinteañeros, Gonzalo y Julen. Cumplieron con buena nota y agradecieron los apoyos puntuales de un Changui que, cada vez que se descolgaba hacia atrás y controlaba el balón con campo al frente y a los lados, le ponía picante el juego. La línea de cobertura sobresalió por su sobriedad, Luigi y Rafa se multicplicaron en los costados y Marcos Suárez se fajó entre los centrales. Con eso le bastó al colectivo verdiblanco para controlar el partido de principio a fin.

En la primera parte, después de un cuarto de hora inicial de equilibrio, en el que Marcos Suárez pidió un penalti no concedido, tras ganarle la espalda a Barrio y caer en el área, los protagonistas fueron los porteros.

Porteros inspirados

El guardameta visitante, Guillermo, neutralizó las dos mejores combinaciones de los locales al tocar con la punta de los dedos una vaselina de Rafa y al desviar, con agilidad felina, un remate a bocajarro del propio jugador lucense. También supo tapar el ángulo en un lanzamiento de Luigi.

Por su parte, Mackay evitó el gol asturiano en el último segundo antes del intermedio. Jabuti cabeceó a bocajarro y, no se sabe muy bien como, el portero sacó de su repertorio una parada inverosímil.

Tras el descanso el partido se le puso de cara al Ciudad de Santiago, que vio puerta en su primera llegada. Jesús Sánchez apuró hasta la línea de fondo y centró al segundo palo, Luigi devolvió con la cabeza hacia el área pequeña (el Marino pidió mano del extremo) y Changui empujó a la red, también con la testa.

En el tramo final, Maikel, que venía de perdonar un cabezazo aparentemente fácil, se tomó la revancha en el córner que provocó esa acción. Muy pegado a la línea de fondo y casi sin ángulo sacó un cabezazo majestuoso y sentenció. Entre un gol y otro el Ciudad de Santiago supo dormir el partido y jugar con el marcador. Al final consiguió su propósito, sumar los primeros tres puntos en Segunda B. El sábado buscará otros tres en Bilbao.