El futbolista, que sufría una hernia discal, permanecerá hospitalizado hasta el próximo fin de semana
El Deportivo espera contar con el defensa para iniciar la pretemporada el próximo 2 de julio
Alberto Lopo comienza a olvidar el infierno de una lesión que arrastró durante los últimos ocho meses. El defensa fue intervenido ayer en el Instituto Dexeus de Barcelona de la hernia discal que sufría en su espalda, entre la cuarta y la quinta vértebra.
La operación, que se prolongó durante cincuenta minutos, fue calificada como exitosa por los médicos que la desarrollaron: el neurocirujano Enric Cáceres, el médico del Deportivo Carlos Lariño y el traumatólogo Rafael Arriaza. Según el comunicado emitido ayer por el club, le practicaron «una discectomía del espacio L5-S1, extrayendo un fragmento extruído del anillo fibroso que era el responsable de la compresión radicular».
Aunque las previsiones anunciadas por Arriaza el pasado viernes, cuando se hizo público que Lopo sería finalmente intervenido quirúrgicamente, estimaban su recuperación médica en unas seis semanas, en el comunicado emitido ayer por el club se acortaba este período hasta las cuatro semanas.
El Deportivo retomará los entrenamientos el próximo 2 de julio, por lo que si se cumple este plazo más optimista, el defensa catalán podría iniciar la pretemporada. Quedará por ver si está preparado para entrenarse al mismo ritmo que sus compañeros, con vistas a la eliminatoria de la Copa Intertoto (el 19 y el 27 de julio), o si la prudencia invita a que afronte un plan personal de preparación y su objetivo sea comenzar a tope el campeonato de Liga.
En cualquier caso, el futbolista afronta el período definitivo de su recuperación tras el fracaso del tratamiento conservador en su hernia discal. Según Ramón Barral, miembro de los servicios médicos del Deportivo, «era la solución que quedaba. Tras el último evento doloroso del jugador hicimos pruebas y tomamos la decisión». El futbolista, en cualquier caso, siempre tuvo la última palabra. «Le explicamos los pros y los contras de operarse o de no hacerlo y él entendió la situación y las explicaciones que se le dieron», añadió.
Barral eludió pronunciarse sobre los plazos de recuperación del futbolista y apeló a la prudencia para referirse a un caso que trajo de cabeza durante toda la temporada al cuerpo médico deportivista. «Hay que ver cómo evoluciona y no hay que precipitarse. En el fondo da lo mismo seis o siete semanas. Entiendo que el cumplimiento de los plazos marcados a veces se convierten en el baremo de nuestro éxito, pero el principal problema que nos ocupa es el estado del jugador, el resultado es lo que importa», señaló.
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