La calidad del Getafe pone en aprietos el sistema del Dépor

DEPORTES

10 feb 2008 . Actualizado a las 12:58 h.

Un despiste, un gol de Uche, un jarro de agua fría y dos puntos menos para un Deportivo flaco de ánimo cuando el partido se complica y que ayer sudó para mantener el empate después de ir sobrado casi todo el encuentro. La teoría dice que los sistemas con defensa de cinco echan muy atrás al equipo. Así fue. El Deportivo se metió en la cueva durante el primer tiempo, arropado por un 5-4-1 inexpugnable para cualquier rival, excepto para los de mucha calidad, como es el caso del Getafe.

El repliegue intensivo no es tan seguro cuando son jugadores con talento los que mueven el balón por delante, y el conjunto madrileño los tiene. Suficientes para incomodar al Dépor. Por suerte les falta el gol.

Hubo un tiempo en que los canteranos del Real Madrid, como Granero o De la Red, empeñaban el alma por jugar en el Deportivo. Hoy eligen el Getafe. Una lástima para una afición con el paladar refinado, que vio cómo su equipo pasó apuros también para salir a la contra. Lotina explicó esta semana que más allá del sistema empleado son los jugadores los que le dan un aire más o menos ofensivo. Y tiene razón.

El dibujo de anoche era el mismo que se usó contra el Valladolid, pero Verdú no es Guardado. Es un futbolista más posicional, menos vertical, que restó profundidad al equipo y velocidad al contragolpe. El público criticó su pausa y le reclamó una marcha más. Pero no era el único culpable. Con el equipo tan atrás es difícil enganchar buenas contras (demasiados metros). Y menos aún si no se agregan efectivos. Los laterales no tuvieron la verticalidad de otras tardes y los centrocampistas no acompañaron en exceso.

¿Qué podía intentar entonces el Deportivo? La posibilidad de desnivelar a balón parado, porque ahora tiene verdadero peligro por alto. Y el cabezazo de Pablo Amo, con la colaboración de Mario, es una muestra más. Los zagueros siguen siendo el corazón del sistema en defensa y en ataque.

Con el partido de bajón, el público jaleó la aparición de Wilhelmsson. Por su aspecto parece uno de esos ingleses que enrojecen al sol de Maspalomas. Por sus protestas a Undiano, un latino de sangre caliente, y solo su apellido, que Lotina abrevió en un afortunado Willy, tiene reminiscencias escandinavas. Pero lo mejor es que para Willy el campo solo tiene líneas verticales y una portería. Buscó el gol y dejó la sensación de que tiene hueco en el equipo, aunque sus ganas se perdieron en el revoltijo en que se convirtió el partido tras el mazazo de Uche.

El Dépor perdió los nervios en el tramo final y pudo recibir más goles. Las tablas hacen justicia a los méritos de unos y otros.