La llegada a Ipurúa del Racing de Ferrol ha disparado la concentración del Eibar, que entiende fundamental iniciar la segunda vuelta con un triunfo a costa del colista para ampliar diferencias y poner sólidos cimientos sobre los que garantizarse la permanencia ambicionada. La plantilla armera quedó dolida tras el 0-3 que le endosó el Sporting de Gijón en el cierre del primer tramo liguero y espera resarcirse con la consecución de tres puntos que son considerados muy importantes, por todo lo que conlleva el encuentro.
La nefasta racha de los ferrolanos no hará que el conjunto azulgrana baje la guardia, sino más bien al contrario, y su entrenador, Javier Mandiola, explicó que aunque la estadística está de su parte, «puede pasar de todo» ante un adversario que -intuye- llegará a Ipurúa dispuesto a quemar sus naves para comenzar a remontar posiciones: «Tenemos que imponer un ritmo muy alto y estar preparados para sufrir», remarcó el técnico del Eibar, que habrá de ver el partido desde la grada por estar sancionado, al igual que sucede con el lateral David Acaz, Txiki, al que suplirá Manel Menéndez, y el interior zurdo Joseba del Olmo, que cederá su plaza a Nacho Insa.
Otros cambios
A buen seguro no serán los únicos cambios, porque la recuperación de Markel Robles, un futbolista de envergadura y brega que «cada vez está resultando más importante para el equipo», admitió Mandiola, propiciará su vuelta al once eibarrés.
Además, en el último ensayo la punta del ataque correspondió a Albert Yagüe, que entraría en el puesto de Asier Goiria.
Los 29 puntos alcanzados en la primera vuelta de la competición suponen «un buen colchón» y cierta garantía para la escuadra guipuzcoana, por lo que Mandiola se mostró confiado en que contra el bloque gallego puedan exhibir «muy buen juego».