La ley concursal, explica Pinazo, genera «temor» en los responsables de muchos clubes «porque las anteriores (quiebras y suspensión de pagos) significaban liquidación. Pero esta norma es un instrumento para salvar la crisis económica».
-Las Palmas, Sporting, Ourense, Málaga y Alavés. Pocos concursos en un sector en crisis como el fútbol.
-Sí, y los clubes con dificultad o insolvencia actual o inminente tienen obligación de presentarlo de forma voluntaria antes de que un acreedor lo haga por vía necesaria. Y no pueden hacerse ampliaciones ni disminuciones de capital en insolvencia. Además, si la deuda está por debajo del 50% del capital social hay mecanismos para subsanar el desequilibrio patrimonial, como la ampliación de capital. Pero si dicha ampliación se hace en situación de insolvencia (y esto es, o bien que no se pueden pagar actualmente las deudas o prever que no se van a pagar de forma puntual y regular) no es legal y será rechazada por el registrador mercantil. Ahí es obligatorio el concurso, y si es voluntario, lo normal es que sigan los mismos administradores. -Entonces no debería haber tanto temor al concurso en el consejo de un club. -Al contrario. Al ser obligatorio, tendría que tener resquemor si no lo presentase, por si saliese a la luz esa insolvencia. La ley marca unos plazos a partir de los cuales se presume que el concurso es culpable por no haberlo introducido, incluso el voluntario, y genera responsabilidad de los administradores. -¿En qué consiste y cómo responden estos? -Consiste en una responsabilidad por deudas y responden con su patrimonio.