El Dépor salva una situación crítica con un regalo de Navidad del Levante

DEPORTES

Lotina apostó por el mediapunta al alinear primero a Lafita y después a Juan Rodríguez

24 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Decía un comentarista local antes del partido que en el Ciutat de Valencia se iba a disputar el peor partido posible de Primera, según la clasificación. Y la verdad es que acertó, porque fue realmente funesto. Sin embargo, con el partido en vías de extinción, Papá Noel Serrano regaló al Deportivo un penalti balsámico con el que los blanquiazules salva una situación crítica.

Deportivo y Levante rivalizaron a despropósitos y depararon un pobre espectáculo tanto a nivel técnico como táctico, sin un solo destello de calidad, de esos por los que vale la pena pagar una entrada, sin demasiado rigor y desde luego sin intensidad. Pero había que ganar, y se ganó.

Ni rastro de la mentalidad de Montjuich a la que apeló Lotina antes del encuentro, quizá porque este Deportivo funciona de una manera intermitente y alterna partidos sorprendentes, como el último de Copa, con otros indolentes, como el de ayer.

Es precisamente fuera de casa donde está funcionando mejor el Dépor esta temporada, pero no ha sido el caso. El Levante llevó la iniciativa frente a un equipo gris que apenas inquietó la portería de Storari hasta el segundo tiempo. Tommasi y Javi Fuego (más tarde, Viqueira), ganaron la batalla del centro del campo y consiguieron llevar el balón hasta arriba con la inestimable colaboración de Juanma por la banda derecha, que el Dépor dejó muy libre todo el partido. En punta, Riga y Rigano hicieron trabajar a los centrales y a Munúa, con opciones claras para marcar.

Pero la falta de gol es patrimonio tanto de coruñeses como de levantinos y el público tardó exactamente 32 minutos en perder la paciencia y empezar a protestar las acciones de su equipo. Su malestar coincidió con la salida del Dépor de la cueva. El equipo se estiró y tuvo su primera ocasión clara, un disparo de Guardado que, después de un rebote, se marchó junto al poste.

Si el partido tenía poco -o ningún- rigor táctico, en el segundo tiempo se descabaló del todo y aparecieron ocasiones claras en las dos porterías, más producto de la necesidad y el corazón que de la sensatez y el buen juego. Pero de nuevo la falta de puntería explica las dificultades de los conjuntos.

Una imagen retrata la desesperación de los coruñeses: Sergio da un pase de gol a Rubén, que, en vez de disparar, espera demasiado y le tapan el chut. El propio Sergio desploma los brazos hacia el suelo y propina una bronca notable al delantero canario.

Pero el penalti acabó con las penurias blanquiazules y los tres puntos les permiten soñar con una salvación factible.