La renuncia del auditor complica al club la junta del día 29 de diciembre

La Voz

DEPORTES

29 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

La renuncia presentada por Fernando Santodomingo como auditor del Deportivo pone al club coruñés en un compromiso con vistas a la junta de accionistas que se celebrará el día 28 de diciembre, en primera convocatoria, y el 29, en segunda.

Si se confirma esa renuncia, que el propio auditor admite en el escrito presentado en el juzgado, el informe anual correría a cargo del auditor suplente. En caso de que este justificase también su imposibilidad, sería el registro mercantil el encargado de adjudicarle uno a la entidad. Así lo entiende Manuel Pardo, auditor y líder de la plataforma Por un Deportivo Permanente y Transparente.

«Toda sociedad está obligada a tener un auditor suplente, que, si es cierta la renuncia del titular, debería en cargarse de hacerla. Pongámonos en el caso de que el suplente también justifique un motivo para no encargarse de hacerla. Entonces le tocaría el registro mercantil que le adjudicaría uno, sin que la entidad pueda pronunciarse al respecto», explica Pardo.

Pero este accionista, que está convencido de que «ya tendría que estar firmada la auditoría», explica que si la supuesta renuncia hubiese tenido lugar antes de la finalización del anterior ejercicio, «el club tendría que haber convocado una junta de accionistas extraordinaria para nombrar al auditor, ya que el consejo no está capacitado para hacerlo por su cuenta».

Convocatoria de la junta

De momento, se desconoce quién firmará las cuentas que el club presentará en la próxima junta, para la cual ya hay fecha y lugar.

Será el día 28 de diciembre en primera convocatoria y el 29 en segunda, en ambos casos a las ocho de la tarde en el colegio Santa María del Mar. De esta forma, el club escoge por segunda vez consecutiva este recinto que se encuentra situado a las afueras de la ciudad. Es el mismo escenario en el que se celebró la junta convocada el pasado mes de junio a instancias de la plataforma.

En aquella ocasión fueron muchos los socios del Deportivo que protestaron por la lejanía del lugar, pero el club alegó que no había encontrado otro recinto adecuado en el núcleo urbano con capacidad para tanta gente. El Ayuntamiento había dicho en su día que nadie le había solicitado el Palacio.