El cuerpo técnico lo identificó con un peto amarillo y lo protegió con la orden de que nadie le entrase fuerte
«Ha sido a cámara lenta, pero me he encontrado bien», valoró el mediapunta, que sigue sin marcarse plazos
Golpe de efecto del cuerpo técnico del Deportivo. Unas horas después del bajón moral que supuso la inmerecida derrota ante el Racing de Santander, el equipo coruñés responde con un subidón de adrenalina colectivo: la inclusión de Juan Carlos Valerón en el partidillo, aunque no debe considerarse en modo alguno una incorporación plena al grupo.
Pero sí es la principal prueba colectiva para el canario en los siete meses y doce días que se cumplían ayer desde su última intervención en la rodilla izquierda, una compleja operación en la que le fue colocado el ligamento de un cadáver.
Nadie en la plantilla quiso perderse el acontecimiento, ni siquiera los titulares del partido del domingo, que podían haberse retirado antes. Pero de camino al vestuario decidieron quedarse en el campo 2 de Abegondo para ver en acción al Flaco sentados plácidamente en la banda.
El cuerpo técnico acorazó al futbolista. Lo identificó con un peto amarillo que le permitía atacar indistintamente con los dos equipos, y José Luis Ribera dio la orden tajante de que nadie le entrase fuerte.
Decisión consensuada
Valerón estaba muy contento tras el entrenamiento y explicó cómo dio este paso adelante en su recuperación: «El fin de semana acordé con Rafael Arriaza (médico del Deportivo) hacer ya algunas cositas para ver cómo me voy encontrando, e ir entrando en algún partidillo para tener sensaciones más claras. Jugar me obliga a no estar tan pendiente de los movimientos y ver cómo voy con el balón. No me he metido aún de lleno, pero la idea es ir haciendo alguna cosita».
Al jugador le parece precipitado pensar en jugar en enero, posibilidad que avanzó en verano y que corroboraron Lotina y los médicos. «No puedo hablar de plazos -zanjó-. Tengo que ver cómo evoluciona la rodilla. No había hecho nada con intensidad hasta ahora, empiezo a tener sensaciones y necesito tiempo para analizarlas y ver si todo va bien. Es pronto aún».
De hecho el partidillo, dijo El Flaco, «ha sido muy controlado, a cámara lenta, pero me he encontrado bien. Ya dijo José (Ribera) que a mí no se me podía tocar», concluyó con una esperanzadora sonrisa.
Todos sus compañeros en el Dépor destacaron la satisfacción de verlo trabajar con el grupo en Abegondo.
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