El conjunto teucrista, que rindió a un alto nivel, logró uno de los triunfos más valiosos de la temporada
11 nov 2007 . Actualizado a las 02:29 h.El Teucro Ence le dijo adiós ayer al farolillo rojo de la Liga Asobal después de imponerse al Teka Cantabria del pontevedrés Juan Domínguez por 30-27. Con este triunfo, los pupilos de Pillo renuevan el aliento y ya pueden empezar a pensar que pueden llegar a lograr la permanencia en la Liga Asobal.
El de ayer fue un encuentro intenso, bien jugado por el Teucro pero con algunos altibajos que llevaron la inquietud a la grada, sobre todo en el arranque de la segunda parte en la que el conjunto cántabro se acercó a 3 goles (18-15).
El partido se inició con un Kuruvija brillante que aprovechó dos contraataques en el primer minuto para decantar el marcador a favor de los azules. Pronto el equipo de Pillo alcanzó diferencias importantes. A los 7 minutos la ventaja era de 4 goles e incluso llegó, en la cota más alta, a irse del Teka a siete en la segunda mitad.
Pero no era un partido cualquiera. Los dos equipos sabían lo mucho que se jugaban -luchan con el Algeciras por eludir las dos últimas plazas que dan origen al descenso- y el que saliese derrotado le esperaba, con mucha probabilidad, el calvario de ser colista en lo que queda de primera vuelta.
Y con el buen arranque de partido que marcó Kuruvija las cosas se fueron decantando hacia el conjunto local con una puesta en escena excepcional de Backovic, un lateral que por momentos parece mostrar cierta apatía pero que ante los cántabros dio una exhibición en ataque, con 7 goles. No obstante, la magnificencia de su ataque lastró su juego defensivo, algo que le recriminó Gedeón Guardiola, su compañero en el centro de la defensa.
Juan Domínguez aportó al encuentro todo su repertorio ofensivo para paliar lo que se le venía encima. Pero solo sirvió para comprobar que el Teucro tiene más calidad, más orden y, al menos en esta ocasión, supo marcar los tiempos a pesar de que Rafa Dasilva, que aportó muchísimo en la primera parte con sus buenos pases ofensivos, se precipitó un par de veces cuando el encuentro ya había entrado en la recta final y cualquier error podía tener un alto coste.
Víctor Vigo llevó perfectamente la manija del equipo y a cinco minutos del final ya veían abierta la puerta del éxito con los cuatro goles de ventaja que disponían (27-23).
Fue una de las victorias más celebradas. Decirle adiós en estos momentos a la última posición es una gran noticia, pero si a ello se le añade la inesperada victoria en Granollers la semana pasada, el futuro parece un poco más gratificante.