El Breogán desgasta en un mal día el crédito obtenido en la pretemporada

DEPORTES

El Ciudad de La Laguna sacó petróleo de la falta de acierto y las imprecisiones de la escuadra celeste

23 sep 2007 . Actualizado a las 02:23 h.

El Pazo Universitario no pudo vivir ayer la primera alegría de la pretemporada. El Breogán saltó al parqué con la etiqueta de favorito ante un recién ascendido y acabó ahogándose en la falta de acierto desde el tiro libre y en el ritmo de un rival que se manejó cómodo en una mezcla de descontrol y falta de tensión. Los lucenses sumaron una primera derrota dolorosa, que dilapida buena parte del crédito cosechado en la pretemporada, ante un rival que festejó el triunfo como si hubiese alcanzado el culmen de su campaña.

Y eso a pesar de que las cosas no arrancaron mal para el Leche Río. El excesivo respeto de los canarios concedió a los lucenses una renta inicial de nueve puntos que dejaba vislumbrar una plácida travesía hacia un exitoso debut liguero. La nula tensión defensiva de los visitantes concedió a los celestes posiciones cómodas de tiro que no acabaron de frotar la red del aro. Poco a poco, los de Alejandro Martínez se fueron desperezando para meterse en el encuentro y contagiar de su pequeña anarquía a los locales.

El Breogán trató de asfixiar a los canarios con traps y continuos dos para uno. Pero entonces emergió la calidad ofensiva de los insulares. Sin inmutarse ante la actividad defensiva local, el Ciudad de La Laguna buscaba a su jugador mejor colocado para martillear el aro del Leche Río e impedir una fuga que se antojaba factible en cualquier momento.

Ansiedad

En el tercer cuarto, el Breogán recuperó un cómodo mando del choque con ventajas que rondaron los diez puntos. Pero los lucenses se fundieron. La precipitación apareció en los de Paco García y, en medio de un caos baloncestístico, emergieron las figuras de González, Rost y Coego para acercar la proeza a La Laguna.

El acto definitivo se zanjó con un desenlace que nadie deseaba en el Pazo. Las manos de mantequilla celestes dieron lugar a pases a la grada, tiros mal seleccionados e infinitos errores en el tiro libre. Los canarios se sintieron cómodos para dar la vuelta al marcador y sembrar el desasosiego en el ambiente. Con 71-72 en el electrónico, Davis lanzó una piedra desde la línea de personal y, para colmo, Rojas se escurrió cuando iba a cometer una falta que podría haber dado una última esperanza al Breogán. Los de Paco García adolecieron de las virtudes de pretemporada.