El crecimiento de la deuda, fijada en 260 millones de euros (43.300) millones de pesetas), y la gestión de compra y venta de jugadores como Antonio Cassano, Iván Helguera y Jonathan Woodgate centraron principalmente las quejas de los socios compromisarios en la Asamblea General Ordinaria del Real Madrid, que aprobó ayer un presupuesto de 360 millones de euros (60.000 millones de pesetas).
La veintena de socios que tomaron la palabra en el turno de ruegos y preguntas y después de la intervención del vicepresidente José Ignacio Rivero para pedir la aprobación de las cuentas, centró su intervención en cuestionar los motivos que han llevado al aumento de la deuda y a criticar la situación de jugadores como Cassano, por el que el club hizo un importante desembolso y fue «malvendido» al Sampdoria italiano, al que está cedido.
También se cuestionó la marcha «gratis» de Iván Helguera al Valencia esta temporada y el fichaje del defensa central inglés Woodgate, que estuvo lesionado la mayor parte del tiempo que perteneció al Real Madrid y un socio puso en duda la limpieza del director general deportivo, Pedja Mijatovic, en algunas operaciones, aspecto tajantemente rechazado por el presidente.
Los compromisarios se quejaron también de los dos minutos que se les concedió para sus intervenciones, frente a la extensión que tuvieron las de los directivos -sin límite de tiempo-; del colapso de la centralita del club y de la tardanza en la remisión de las cuentas que ayer se votaron, que algunos dijeron haber recibido antes de entrar a la Asamblea.
Rafael Valero, socio número 14.340, expresó la «preocupación» del colectivo «Plataforma Blanca» por la presentación de «las cuentas de la lechera». «Nos ocultan partes del balance y no es el mejor ejercicio de la historia. No se pueden pagar las deudas a corto plazo», afirmó.
La reclamación de un bar en el lugar de celebración de la Asamblea puso el punto anecdótico de una reunión de casi cuatro horas, en la que el presidente manifestó sentirse «dolido» al escuchar a los socios decir que «no son bien tratados».