«¡Vaya puta mierda, otra vez los putos mareos! ¡Qué mala suerte tengo!», se le oye decir a Puerta aún en la banda del Sánchez Pizjuán, mientras se retiraba a los vestuarios por su propio pie poco después de desmayarse durante el partido. Los médicos creen que el jugador sufría una arritmia ventricular por una displasia arritmogénica del ventrículo derecho, dolencia muy relacionada con los episodios de muerte súbita. Con la mente aún en el partido, el jugador no se daba cuenta de que una mujer aterrada y presa de un ataque de ansiedad trataba de abrirse paso por la grada hacia el túnel: «¡Dejadme pasar, que soy su madre!».