Una reclamación rescata a Higuero para disputar la final

X.R. Castro

DEPORTES

España se especializa en ganar todas sus reclamaciones. Un codazo dejó a Juan Carlos Higuero k.o. y fuera de la final de los 1.500, pero los argumentos de la delegación española convencieron al Comité de Apelación, que decidió readmitir al español y al marroquí Yousseff Baba. Por contra, se cargó a Medhi Baala, el francés de origen argelino claro candidato a medalla. Gracias a la mediación federativa, España tendrá a su triplete en la final de mañana.

A Juan Carlos Higuero le tocó una carrera perra. Dominó su semifinal, muy lenta, del 1.500 hasta los últimos 400 metros. Cerró el paso a Mehdi Baala cuando se planteaba la batalla final, pero a falta de 80 metros para la meta, sucumbió a un tumulto. Mientras varios de sus compañeros de viaje iban al suelo víctima de los empujones, el arandino recibió un codazo del etíope Mekonnen Gebremehdin que lo dejó seco. Fue desplazado casi fuera de la pista y relegado al furgón de cola. Cuando se rearmó, el momento de la carrera ya había pasado. Entró en novena posición, con un tiempo pésimo, fuera de los puestos que daban acceso a la final y con cara de susto. Nunca se había imaginado tal desenlace: «Espero que haya una reclamación por parte de la Federación porque se han echado encima. Me han quitado para un lado con un codazo. El etíope me ha hecho la vida imposible».

Sentencia

Siguiendo la petición del atleta, la delegación española presentó reclamación ante el Comité de Apelación, lo mismo que hicieron las selecciones de Marruecos, Francia y Kenia. La sentencia, conocida tres horas más tarde, cuando el protagonista regresaba al hotel de concentración, especifica que «Higuero había sido obstruido de forma antirreglamentaria en su progresión hacia la meta en la primera semifinal».

Menos accidentada, pero con mayor dosis de fortuna resultó la semifinal de Sergio Gallardo. El berciano se quedó sin zapatilla izquierda por mor de un pisotón. Aguantó medio calzado unos cuantos metros, pero al final perdió aceleración y llegó descalzo a la línea de meta. Aún así consiguió entrar por tiempos en la final de mañana.

El único que tuvo una clasificación medianamente tranquila fue el madrileño Arturo Casado. El más joven de la estirpe corrió como siempre en cabeza, marcando los tiempos y agarrándose a la cuerda. Tan sólo al final un hachazo de Ramzi, que parece recuperado, le superó muy cerca de la meta. Fue tercero con un registro de 3.40.83, pero lo más importante es que dejó unas excelentes sensaciones para poder luchar por el podio. Se ve con la medalla colgada.