Actualmente son dieciséis los negocios especializados en música de empresarios autónomos
14 oct 2007 . Actualizado a las 03:43 h.Primero fueron las grandes superficies comerciales, que a finales de los ochenta se instalaron en Galicia con sus potentes secciones de discos. La siguiente plaga económica que azotó las tiendas de música fue el top manta. Este sistema de venta ambulante ilícito proporcionaba copias ilegales de los grandes éxitos sonoros del momento por un par de euros. Aquellos empresarios independientes que todavía quedaban en pie tuvieron que enfrentarse luego a un tercer enemigo: Internet. En la Red ni siquiera tiene uno que negociar con el vendedor ilegal ni limitarse a elegir entre el muestrario que alberga la manta o la mochila. En Internet es gratis, aunque, eso sí, ilegal, como acaba de comprender la norteamericana multada con 156.000 euros por bajarse 24 canciones.
Todos estos factores económico-sociales han provocado que de las 29 tiendas que hace cinco años había en las siete ciudades gallegas ahora sólo subsistan 16, seis de las cuales son franquicias de las cadenas Tipo y Gong, que hasta hace un par de años contaban entre las dos empresas con nueve establecimientos en la comunidad.
Especialización o multitienda
Desde la Asociación Nacional de Empresas Distribuidoras de Discos (Anedi) la receta para sobrevivir está clara: la superespecialización (tiendas, por ejemplo dedicadas a música de los sesenta o que sólo venden vinilo) o volcarse en el concepto de multitienda, que amplía su distribución a libros, deuvedés y videojuegos.
Los propietarios de las tiendas también critican casi de forma unánime a las discográficas, que «nos obligan a comprar los discos a unos precios que son mayores que los que pagan las multinacionales que gestionan las grandes superficies», aunque admiten que los tiempos han cambiado, como indica que aproximadamente el 70% de su clientela tenga más de treinta años. En general, todos tienen claro que el suyo es, ya actualmente, un negocio raro. «En el futuro, vender discos acabará siendo lo mismo que ahora tiene vender sellos», explica Carlos Álvarez de la tienda ourensana Peggy Records.