Ángel Concheiro: «Baroña aún está por descubrir»

Javier Romero Doniz
JAVIER ROMERO NOIA / LA VOZ

A CORUÑA

Concheiro cumple 22 años como arqueólogo.
Concheiro cumple 22 años como arqueólogo. gustavo rivas< / span>

El arqueólogo reivindica para este castro de Porto do Son el estatus que le corresponde, tanto por su valor histórico como por su relevante atracción turística.

29 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Cumple ahora 22 años como arqueólogo profesional y conoce como pocos la realidad de su gremio en Galicia tras completar decenas de campañas en sus cuatro provincias. Sin embargo, el castro de Baroña es para Ángel Tito Concheiro Coello (Ordes, 1966) como esa novia de la infancia que permanece en el recuerdo años después y con la que uno vuelve a encontrarse cada cierto tiempo. Por eso, y por ser uno de sus máximos conocedores, Concheiro reivindica para este castro de Porto do Son el estatus que le corresponde, tanto por su valor histórico como por su relevante atracción turística dentro y fuera de Galicia.

-Usted fue el primero en etiquetar como «comatoso» el estado del castro de Baroña hace más de un año y tras realizar un estudio sobre el terreno. Sin embargo, las cosas han cambiado poco desde entonces...

-Desde aquella evaluación todo sigue igual. Los problemas que sufre el castro están originados en una gran parte por el desgaste de los agentes atmosféricos, que actúan lentamente. Pero en Baroña tenemos el problema añadido de las visitas masivas, cuyo daño en dos veranos es mucho más pronunciado que en el resto de castros, al existir grupos que se comportan de manera incívica.

-Ese comportamiento incívico parece que siempre existió, ¿no?

-Hay actos vandálicos que podemos decir de una forma irónica que ya son históricos. Es el caso de la acampada dentro del castro, el motocrós o el arrancar piedras para llevárselas como recuerdo. Tampoco podemos olvidar otros fenómenos más recientes como los rituales esotéricos, las bodas celtas, las esculturas improvisadas en el espacio arqueológico, los grafitis de algunas piedras o las excavaciones furtivas que se registraron en los últimos años.

-¿Considera que ese vínculo que relaciona el pasado de Galicia con la cultura celta europea se ajusta a la realidad?

-El renacimiento de lo celta es algo recurrente que aparece y desaparece. Ahora está en auge y se utiliza también para las ferias celtas. En los setenta y ochenta tenía un punto romántico, pero ahora se trata de un desmadre absoluto que incluye lo celta, lo medieval o la brujería. El término celta no refleja toda la riqueza del mundo castreño. Para mí, hablar del asentamiento de Baroña como algo celta es una visión limitada que carece de sentido.

-Hablaba de excavaciones furtivas en Baroña, ¿qué es lo que todavía se podría encontrar si los trabajos se reanudasen?

-Baroña aún está por descubrir. La parte alta del castro permanece sin excavar. Por eso, en las próximas intervenciones habría que tener en cuenta este hecho para avanzar más en su conocimiento. Eso sí, lo que no podemos hacer es una gran excavación para luego dejarla al descubierto. Primero hay que acabar las iniciadas y siempre con criterios contemporáneos.

-Usted conoce el alcance de la rehabilitación prevista para Baroña, ¿cree que es suficiente teniendo en cuenta que se trata del segundo castro más turístico de Galicia con 100.000 visitas anuales?

-Son tiempos difíciles para invertir en Cultura. La intervención tal y como está diseñada aporta una respuesta bastante ajustada a sus problemas más inmediatos. Esta actuación, que ahora está en fase de adjudicación, la entiendo como un punto y seguido, nunca como un punto final. Esto tiene que ser el punto de partida para desarrollar los contenidos que hay en el plan especial del castro, por eso la inversión tiene que ser proporcional a las visitas que recibe cada año.

-Sobre esto último, la Administración argumenta que con un patrimonio tan grande como el gallego resulta muy difícil repartir los fondos públicos...

-En Baroña sucede algo que no pasa en otros lugares. El turismo ya lo tiene, no hay que potenciarlo. Miles de personas recorren este castro cada año y no hace falta hacer campañas, ya que pocos gallegos no han ido allí alguna vez. Y por eso tiene que ser una prioridad.

Ángel Concheiro arqueólogo

«La inversión en el castro tiene que ser proporcional a las visitas que recibe cada año»