El gobierno local puso ayer cifras a la espera media que soportan sus proveedores antes de cobrar las facturas que presentan en la ventanilla municipal, que en la actualidad se sitúa en 76,74 días, unos dos meses y medio. Una espera media que, según el portavoz del gobierno local, Julio Flores, se duplicó durante el anterior mandato. El edil defendió que el nuevo registro central de facturas permitirá que los contratistas de la administración cobren «en un plazo razonable».
Una reducción de tiempos en la que no confían desde el BNG, que considera que la puesta en marcha del registro implica solo cambiar el lugar físico en el que se entregan las facturas, pero no la reducción de los plazos de pago si esta medida no se acompaña de otras, como la puesta en marcha de la administración electrónica. Los nacionalistas aseguraron que el gobierno local vende como propia una iniciativa que fue ideada por el bipartito y que formaba parte de un paquete mayor en el que se preveía ya la gestión digital de las facturas, asegurando que el personal municipal lleva recibiendo formación desde hace un año. «A inacción do goberno municipal do PP lévaos a presentar cousas que xa estaban acordadas como se fosen froito da súa propia xestión», denunciaron los nacionalistas, que acusaron al anterior gobierno de mentir al asegurar que A Coruña tiene la deuda más alta de Galicia.
Un argumento en el que incidieron también ayer los socialistas, que aseguraron que para evaluar el endeudamiento de un ayuntamiento hay que hacerlo en función a su población. Y señalaron que, en esa ratio, la ciudad sale muy beneficiada en comparación con el resto de urbes gallegas. Así, con una deuda de 303 euros por habitante, A Coruña se sitúa muy por detrás de Santiago (698), Ourense (406) o Lugo (407) y solo supera a Pontevedra y Vigo. Además, los socialistas subrayan que A Coruña es la cuarta ciudad española de su tamaño (más de 200.000 habitantes) con menos deuda, solo por detrás de Bilbao, Vigo y Las Palmas.
Desde el PSOE local reclamaron al alcalde que «deje de mirar al pasado» y ponga en marcha ya un plan de empleo y bienestar. «Esta es la realidad que importa a los coruñeses, planes que ayuden a resolver los problemas de las personas, no referencias al pasado, que en nada ayudan al progreso».