Traductor, político, ministro de Cultura, escritor, guionista, profesor de literatura, miembro de la resistencia francesa, Jorge Semprún tuvo a gala no olvidar nunca su verdadera condición: el preso 44904 de Buchenwald, superviviente del horror nazi. Hace tan solo un año, con motivo de la conmemoración de su liberación, visitó por última vez este campo de concentración en el que perecieron 50.000 personas. Allí, no lejos de la casa de Goethe, de nuevo, homenajeó a las víctimas del Holocausto y su heroica voluntad de resistencia contra la inhumanidad. Aquellos 16 meses de confinamiento marcaron su vida y su identidad. Había cruzado la línea, y de esa experiencia manaban la franqueza, la seguridad, el despojamiento, la limpieza de su mirada. Ahora, tras una vida plena, se ha ido, pero queda su obra literaria, un legado moral, un monumento de la memorialística clave para comprender la historia de Europa.
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