La tercer ficha se tambalea

A CORUÑA

Portugal no es Grecia ni Irlanda, pero está a punto de caer por el mismo agujero por el que antes lo hicieron las otras dos. Sin Gobierno, ni más medidas de austeridad que ofrecerles como sacrificio, las bestias que pueblan los mercados no tardarán en arrastrarla hasta ese sumidero. La deuda lusa lleva tiempo bailando en niveles insostenibles para las finanzas del país, por encima incluso de los que se manejaban en las semanas previas a la caída en desgracia de griegos e irlandeses.

Portugal no es Grecia ni Irlanda, tampoco para España. En suelo luso tenemos muchos más intereses que en los dos países rescatados. Y, sin embargo, estos días la tan traída y llevada prima de riesgo, en este caso la española, no ha reflejado grandes miedos. Dicen los expertos que es porque el problema de Portugal no es de solvencia, sino económico, y que un rescate mantendría alejado del escenario al fantasma de la insolvencia.