Pasado mañana, contra el Chapela a las seis de la tarde, Pablo Aguirregabiria (Oñate, 1972) establecerá otro hito en su carrera balonmanística: cuatrocientos partidos seguidos al frente de un Oar que estos días vive su momento más dulce de la temporada. El entrenador del equipo coruñés decidió con apenas 27 años cambiar el parqué por el banquillo. Era el año 1999. Hasta hoy.
«Recuerdo mi debut contra el Atlético Novás, partido de Copa en el INEF. Había muchas dificultades para entrenar, por horarios y situación, y decidimos regresar al equipo a A Coruña, ya que nunca dejó de sentirse de la Ciudad Vieja», dice haciendo memoria.
Fueron citas de División de Honor, Primera, Segunda, Copa Xunta, Copa Galicia, Eixo Atlántico y torneos internacionales, que han dejado un poso en el técnico del equipo coruñés. «Me siento más experto, antes era todo pasión y ahora soy más metódico, pero sigo sufriendo esos nervios antes de cada partido», relata. «Hubo épocas de todos los colores, pero lo que queda es el trabajo con la cantera, ver crecer y evolucionar a unas personas hasta convertirse en grandes jugadores de balonmano», dice.
pablo Aguirregabiria técnico del Oar