Costas y Ayuntamiento levantan de nuevo las dunas en la playa para frenar el oleaje
A CORUÑA
La duna de defensa del paseo marítimo de la zona de Riazor volvió ayer a levantarse. Los trabajos empezaron una vez que la marea permitió acceder a la zona y en ellos participaron dos máquinas paleadoras. Fueron muchos los ciudadanos los que culparon de los destrozos en este tramo del paseo a la decisión de no levantar la montaña de arena como se hacía en los últimos años, sin embargo desde la Demarcación de Costas indicaron que ante temporales como este último, con olas que llegaron hasta los 14 metros de altura, poco se puede hacer. Además, recordaron que la función que cumplían hasta ahora las dunas se suplió de alguna forma con la ampliación que se realizó de la playa durante la pasada primavera ya que la rompiente de las olas se retrasó varios metros mar adentro.
Expertos en ingeniería de puertos coincidieron ayer con los responsables de la Demarcación de Costas al asegurar que no existen muchas soluciones técnicas que sean respetuosas con el entorno y que eviten que las olas sobrepasen el paseo marítimo. Recordaron que la zona en la que se produjeron los mayores destrozos es un área ganada al mar y que la disposición de la ensenada permite que entre de lleno toda la energía del oleaje y de los temporales que llegan del noroeste (que suelen ser los más fuertes). Plantearon que la única solución para romper la energía de las olas y evitar que lleguen a la línea de playa es construir un dique sumergido en la bocana de la ensenada. «Tendría que estar calculado para aguantar olas de mucha fuerza», indicaron.
Un fondo más uniforme
Reconocieron también que la ejecución de esta propuesta podría conllevar la modificación de las corrientes y, por lo tanto, de la configuración actual de la bahía coruñesa. «Por ello, tendría que proyectarse de forma muy cuidadosa y comprobando su viabilidad en este entorno», añadieron. Otra opción que plantearon para reducir el impacto del oleaje en el paseo marítimo es conseguir un fondo marino más uniforme, para que no haya variaciones bruscas en la energía del oleaje y llegue «ordenado» a la línea de costa. En cuanto a la posibilidad de realizar más aportes de áridos para ampliar la zona de arena seca, los expertos indicaron: «Si se consigue una playa estable y más ancha lograremos que el oleaje no llegue con tanta fuerza a la costa. El problema es si los temporales se llevan esa arena. Se podría evitar construyendo un muro sumergido que retenga la arena en la playa».
En cuanto a la sustitución de la actual balaustrada de piedra, los técnicos consultados por La Voz coincidieron en que debe ser una estructura más ligera y permeable para permitir que pase el agua a través de ella. La actual, según indicaron, funciona «como una vela» y la fuerza del mar contra ella origina que se desprenda de los anclajes y se desplace. «La que hay en la coraza, mucho más ligera, está totalmente expuesta al oleaje y sigue ahí», explicaron.
Por su parte, el alcalde, Javier Losada, indicó que los técnicos estudian la mejor opción para decidir qué hacer con la balaustrada de Riazor. En cuanto a los plazos, indicó que no hay prisa dado que la cota del paseo marítimo está casi a la misma altura que la playa, que la balaustrada funciona más como elemento ornamental que de protección y que, de hecho, antiguamente no existía. Aseguró que después de tres temporales con daños cuantiosos «es hora de poner una solución» porque el gasto «empieza a no compensar».