Rías de tinta. La ría de O Burgo da para un guión de película. De miedo: convocatoria de rueda de prensa para anunciar la acciones... De risa: en los últimos años, nuestro compromiso... Para una película histórica: En los primeros días de 1809, sir John Moore ordenó a sus hombres volar el puente para evitar que los franceses... Una película animada: Dos tristes cisnes chapotean en los lodos entre neumáticos, somieres de hostales y latas de Fanta...
También se puede hacer una mezcla de géneros. Un cisne licita una obra y las latas de Fanta disparan sobre sir John Moore, que agoniza en una casa del Cantón Grande rodeado de mariscadores. Una mezcla de géneros surrealista, como la situación de la ría de O Burgo, cuyo cauce y cuyos márgenes tenían vocación de Hyde Park coruñés pero han acabado en cloaca. No todas las películas acaban con un final feliz: «Y fueron felices y comieron marisco de estraperlo y bajo sospecha».
Esta semana la ría volvió a ser noticia. Primero, por algo que ya no es noticia: los furtivos esquilman la ría de O Burgo ante la impotencia de los mariscadores. Imaginemos que cincuenta bandoleros toman el centro comercial A o B al asalto todas las noches del año. Quizás las consecuencias, quizás la reacciones políticas, fuesen otras... La segunda noticia la protagonizaron la Consellería de Medio Ambiente y el ministerio del mismo nombre. Ambos aseguran estar volcados en la regeneración de la ría. No hace falta acercar mucho la nariz a la ría para comprobar que algo falla.
Medio Ambiente de la Xunta afirma que ya ha invertido 12 millones de euros en su limpieza. No parece suficiente. ¿Qué hace, mientras tanto, el Gobierno? Del millón de euros consignados para este año no ha gastado ni un céntimo, pero sus responsables dan una explicación a este expediente X: están a la espera de que la Xunta les entregue un proyecto de tratamiento de los lodos de la ría, documento «imprescindible» para ejecutar el plan de regeneración integral «redactado hace más de dos años», con una inversión de 13,3 millones de euros para los términos municipales de A Coruña, Culleredo (con una única prioridad: dragar el aeropuerto), Oleiros y Cambre. A la Xunta no le consta dicho acuerdo, que el ministerio dice haber suscrito con el Gobierno bipartito. Otra novela. Esta, de suspense y terror.
Nos encontramos, pues, en medio de la ría de O Burgo contemplando una pescadilla que se muerde la cola. Una pescadilla convertida en almeja, perseguida por unos furtivos a los que persiguen un grupo de mariscadores con carné y con hambre. Al fondo, los alcaldes, rodeados por miembros de la consellería y del Gobierno, recrean el enfrentamiento entre los hombres de Moore y de Soult. Caen lodos de punta. Huele mal. Mamá cisne tuerce su cuello de cisne y hace las maletas ¿Fin?