Las carrilanas y los carretillos protagonizaron una jornada muy festiva

A. Mahía A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

Fue un domingo sobre ruedas. Y colmado de ingenio. En Castro y Laxe fueron los más pequeños los que dieron rienda suelta a la imaginación para tunear carretillas y disfrutar de una tarde llena de sonrisas. Como las carcajadas que sonaron en los arcenes de la carretera de O Castro (Sada) viendo pasar a los vehículos feitos a man que hicieron las delicias de las cientos de personas que acudieron a la bajada de carrilanas en esta parroquia.

En las fiestas cullerdenses, los vecinos de Castro y Laxe volvieron a disfrutar de sus fiestas patronales en una jornada en la que los niños y los más jóvenes fueron los protagonistas, con una vuelta ciclista por la mañana y una demostración de simpáticos carretillos por la tarde, en la que ocho entusiastas e ingeniosos niños disfrazaron sus cuerpos y las carretillas de sus padres en una carrera contra el reloj en la que no faltaron las risas del público, sobre todo cuando uno de los participantes rodaba por los suelos incapaces de dominar la herramienta.

A la misma hora, la carrera de carrilanas de O Castro comenzaba a calentar motores. Hasta once participantes se inscribieron en esta edición de la popular prueba, que congregó a cientos de personas a los márgenes de la carretera.

Vehículos de todo tipo, algunos de museo y con muchas horas de trabajo detrás, hicieron las delicias de un público entregado, que animó a los pilotos, que llegaron a alcanzar velocidades endiabladas a lo largo del kilómetro y pico de pendiente que dibujó esta populosa prueba.