El lugar gracias al que comen dos mil personas

Ángel Varela A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

El Banco de Alimentos reparte directamente más de 350.000 kilos de comida al año a pesar de las carencias en los medios necesarios para organizar la distribución de tal cantidad de mercancía

02 ago 2010 . Actualizado a las 13:46 h.

El Banco de Alimentos de A Coruña tiene la obligación de hacer más con menos. Las cifras hablan por sí solas. Con un presupuesto de 16.000 euros distribuyen 350.000 kilos de comida al año. Para más complicación, la nueva directiva ha cambiado el tradicional funcionamiento de esta asociación solidaria, que recibe aportaciones gratuitas de alimentos y los reparte. Hace años se dedicaban a surtir de comida a otras entidades benéficas, lo que les permitía una menor exigencia organizativa. Cuando conseguían mercancía, la repartían, y cuando no había, no la distribuían. Ahora el Banco de Alimentos realiza una labor de asistencia directa a los ciudadanos que, de forma individual, acuden a su sede en la calle Cardenal Cisneros.

De esta manera surten de comida a cerca de dos mil personas, que ven así satisfechas sus necesidades básicas alimentarias. Demostrar con documentos su estado de necesidad es el único requisito que se les exige. Esta nueva forma de funcionamiento obliga a los voluntarios del Banco de Alimentos a una mayor capacidad de previsión, ya que no pueden dejar a sus usuarios sin un recurso básico para sus economías familiares. Su labor está complementada con la realizada por la federación central de los diferentes bancos de alimentos que existen en España, que por su lado también reparte comida en colaboración con la empresa Azkar, que realiza el transporte de manera gratuita.

Más donantes

Rafael San José, presidente de la entidad, explica como su nueva manera de trabajar y los efectos de la crisis económica ha cuadriplicado el grupo de donantes al que atienden. Junto a la decena de voluntarios que acuden todos los días a la entidad benéfica, lucha para paliar con organización los escasísimos medios materiales con los que cuenta. Un pequeño local que les ceden gratuitamente y dos viejos vehículos que utilizan para el reparto y recogida de comida son las escasas posesiones de una asociación que intentará crecer durante los próximos años. Una nave industrial sería el primer objetivo de este crecimiento. Allí podrían utilizar maquinaria adecuada y aprovecharse de un espacio que les permitiría, por ejemplo, la instalación de cámaras frigoríficas que les ofreciesen la posibilidad de manejar una mayor cantidad de alimentos frescos.

Si la campaña de captación de socios que tienen pensada acometer en el futuro funciona, y si las administraciones también responden, manejan en el horizonte la posibilidad de comenzar un proyecto de inserción laboreal dirigida al sector agrícola. «Nuestra intención es fomentar la producción de alimentos a través de técnicas modernas como los cultivos hidropónicos. Con esta iniciativa lograríamos dos objetivos muy importantes: crear empleo y producir alimentos», explica Rafael San José.

La ilusión se dibuja en la cara de estos hérores en tiempos de crisis cuando hablan de este tipo de futuribles. Ahora sólo falta que la solidaridad colectiva funcione.