La Herradura se cae a trozos

Javier Becerra
Javier Becerra A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA

Los 11 portales de la plaza de la Alcaldesa Berta Tapia piden a la Xunta que repare las fachadas tras un nuevo desplome de cascotes cerca de la zona de juegos infantiles

17 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La fachada de los once portales de la plaza de Berta Tapia desprendió ayer dos nuevos trozos. Fue sobre las siete de la tarde, cuando la zona estaba llena de niños. Los vecinos dicen que un día va a ocurrir una verdadera desgracia. «Llevamos años así, sin que se haga nada. Cae todo a pedazos y, luego, vienen y los remiendan. El día que pase con algún chaval algo será cuando lo arreglen», comenta indignada Concepción García, una de las residentes.

Los bomberos acudieron a la llamada y, tras evaluar los hechos e indicar que, efectivamente, la fachada estaba en muy mal estado, optaron por acordonar los lugares concretos de la caída de cascotes. Los vecinos apuntan al calor. «Cambia la temperatura, se agrieta y, al ceder, empiezan a caer fragmentos tan grandes como este», explicaba uno de los vecinos con un trozo de unos 15 centímetros en la mano. «Imagínate que le cae a un niño en la cabeza», comentaba.

Los residentes recuerdan que llevan 17 años viviendo en la urbanización de pisos sociales. Los problemas se remontan años atrás. El lado más dañado -la parte exterior de la urbanización en donde en la planta sexta se descorcha una zona de más de cuatro metros de ancho- surgió hace tres. «Cada cierto tiempo cae algo, y vivir con esta tensión es una locura», comenta Pilar Rodríguez, la vecina que vive justo detrás de ese enorme desperfecto.

«Vinieron unos técnicos del Ayuntamiento a sacar unas fotos de la situación el año pasado, pero nunca más supimos nada de ellos», menciona Pilar, que explica que, en su momento, no se daba cuenta de lo que ocurría realmente: «Entraba muchísimo frío en casa, se notaba mucho aire. Ponías la mano en un enchufe y lo sentías, pero luego cuando se cayó la fachada ya descubrimos de dónde venía todo», explica.

Concepción Louro, también residente, insiste en el problema de los niños: «Hoy estaban varios niños pasando por las escaleras cuando cayó aquel trozo -indica una de las partes afectadas -, pero también le puede caer a la gente mayor. Aquí se ven grietas de futuros desprendimientos que tarde o temprano caerán».

Por ello Concepción pide que la Xunta tome cartas en el asunto. «Nos están dejando totalmente de lado. Dicen que lo van a arreglar, pero lo único que hacen son remiendos», sostiene.