Julius se ha convertido en un personaje tremendamente conocido en la ciudad. Tal es así, que en las fiestas de carnaval del año pasado pudo ver personas disfrazadas de él. Su figura incluso inspiró artísticamente a la pintora Beatriz García Trillo, esposa de Jorge Peteiro, que tras verlo varias veces en la calle le impresionó tanto que decidió trasladarlo a uno de sus cuadros. «Me impactó especialmente su mirada ausente, como si no estuviera en este mundo, como si no existiera todo lo que pasaba ante sus ojos», dijo la pintora a La Voz.
Pero si hay una emoción que despierta Julius es la de la compasión. No son pocos son los que se han interesado por él. Todos coinciden en que se trata de un hombre amable y educado que siempre indica que está bien ante el ofrecimiento de ayuda. Además de alemán, conoce algo de inglés y portugués. En algunos casos se le llegó a ofrecer ropa nueva. Pero siempre la rehusó.
Fuentes municipales confirman que, en más de una ocasión, la propia Policía Local medió sin éxito para que acudiese a los locales de la Cocina Económica con el objeto de asearse y comer.
Tampoco logró la Cruz Roja su cometido de buscarle sitio en algún albergue en los numerosos casos que lo intentaron en los últimos años. Durante estos meses ha pasado la noche en sitios tan inhóspitos como los soportales del Orzán, un bajo de la calle de San Andrés o Cuatro Caminos. También se le ha podido ver en las cercanías de Los Rosales, la zona de la Milagrosa o el barrio de Monelos. Siempre con la misma mirada ausente.