En la avenida de la Sardiñeira, donde hace un mes ardieron dos turismos, están estacionados ocho vehículos
El pasado día 23 de febrero una joven, Eva Caamaño, perdió su coche en un incendio que se originó en otro vehículo estacionado y abandonado en la avenida de la Sardiñeira. Un profesor del instituto cercano había dicho en aquel momento que esta calle se había convertido «en un desguace». Ante la impotencia y los lloros de desesperación de la joven afectada fueron varias personas que viven o trabajan cerca del lugar del siniestro los que, además de consolar a la mujer, se manifestaron contra del servicio de recogida de automóviles y también contra el Ayuntamiento.
«Ya pasó un mes -hace 16 días- desde que ocurrió el incendio y todo sigue igual», indicó Juan Suárez, un vecino de la zona. Y es que en los últimos cien metros de la avenida de la Sardiñeira se contabilizan hasta ocho coches abandonados «es un estado deplorable», subrayó Susi Gómez, otra residente, pues los coches están sin ruedas, sin parte de la carrocería, y casi todos sin matrícula. «Esto es un peligro, pues los más pequeños se meten dentro, y casi todos los días se observa gente en el interior de manera sospechosa», indicó Raúl Segura.
Y a escasos metros, en una de las salidas del nuevo polígono residencial de Vioño, colindantes con el recién estrenado parque, se encuentran tres automóviles «completamente achatarrados», indicó ayer Juan Aurelio Mato cuando paseaba con sus dos nietos. «Cualquier día le prenden fuego a uno y arrasa con todo», señaló un empresario de la zona.
Al lado de la Guardia Civil
Esta situación se produce en varias zonas de la ciudad, «aunque donde más coches abandonados se observan son en las calles interiores de los polígonos de A Grela y Pocomaco», aseguró Fernando, un conductor de taxi. Pero posiblemente los coches abandonados que más llaman la atención son los que se encuentran en la avenida de Cádiz o en Joaquín Cotarelo. «Ahí están, al lado del cuartel de la Guardia Civil y a escasos metros de la Policía Nacional», en Lonzas, subrayó este profesional del taxi. Monasterio de Caaveiro, en el Ventorrillo; Vizcaya, en los Mallos; Francisco Llorens, en Labañou; calle Forcarei, en Monte Alto, o Puentedeume, en la Sagrada Familia, también son puntos donde se encuentran coches abandonados.
El Ayuntamiento indicó que en el 2008 había retirado 152 coches abandonados, y el año pasado 58.
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