Los trabajadores de la calle Real recibieron ayer al cierre del negocio la carta de cese
Los ocho empleados que atienden al público y trabajan en el establecimiento que Joyerías Malde tiene en la calle Real llevaban unos días concentrándose unos minutos frente a la puerta del negocio reclamando el pago de los nueve meses que llevan sin cobrar. Ayer, a la hora del cierre, cuando salían por la puerta, un notario les hizo entrega a siete de ellos -la otra empleada no recibió notificación debido a que en dos meses pasa a la jubilación- de la carta de despido, en la que se les informaba de que disponen de dos días para recurrir esta medida.
En el documento del que se les hizo entrega a estos trabajadores -la mayoría de ellos lleva más de 35 años en la empresa y el más joven suma 25 años como empleado- se explica la mala situación económica de la firma joyera, que lleva dos años sufriendo pérdidas, lo que, según los propietarios -son la cuarta generación desde su fundación en 1898- obliga a prescindir de los servicios de sus empleados.
Pero estos niegan la mayor. Están convencidos de que no es la crisis económica o la bajada de ventas lo que obliga a la empresa al despido de sus trabajadores «de toda la vida», sino la mala gestión de los actuales responsables. «Poco les importó que hace unos meses, cuando ya llevábamos tiempo sin cobrar, les comunicamos nuestra disposición a emplear parte del dinero que nos debían en comprar material», lamenta uno de ellos.
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