La noche del lunes no estuvo exenta de vandalismo, y el establecimiento La Postrería, situado en la plaza de Santa Catalina, donde desde hace poco se ha prohibido el botellón, fue el objetivo. «De noche nos quemaron los toldos, pero no los descubrimos hasta por la mañana. La Policía Local nos dijo que habían recibido una llamada a las siete de la mañana informando sobre el incendio», relata Rubén Romero, que aseguraba que también aparecieron plantas arrancadas de las jardineras que hay junto al local.
Romero destaca que «afortunadamente» solo afectó a los toldos, ya que el incendio pudo haberse propagado por la fachada del edificio, que es de madera, el número 5 de la calle Fernando Arenas Quintela. Desconoce qué pudo provocar el incendio, que, a su entender, fue intencionado. «Los todos están situados a unos dos metros y medio de altura y son ignífugos, yo creo que les plantaron fuego», destaca y cuestiona que pudiera deberse a un petardo, al mismo tiempo que asegura que esperarán al perito para cuantificar los daños. El responsable del establecimiento presentó una denuncia por el incendio y apunta que analizan los vídeos de las cámaras situadas en los soportales para identificar a los autores.
Rubén Romero reclama que «haya más seguridad; no es normal el índice de vandalismo que hay. La semana pasada se produjo una gran pelea a las cinco de la mañana en esta zona», recuerda.