Que el piso quede fuera de ordenación «es muy serio». No estamos hablando de la «recogida de basuras, alcantarillado o si Raphael debe actuar o no en el Noroeste Pop Rock», de ahí que los juristas consultados por La Voz entiendan el revuelo en que vive sumida la ciudad por la aprobación del PGOM y el hecho de que miles de pisos puedan quedar fuera del planeamiento.
Es «lógica» la preocupación, pero también es «factible» llegar a una solución, según el abogado experto en urbanismo Juan Urgorri. Eso sí, «no será nada sencillo». Para lograr que ningún edificio coruñés quede ahora afectado por su altura o volumen, el Ayuntamiento ha de emprender una «ingeniería legal» muy importante. «Yo, de todas formas, si fuese un vecino afectado, estaría tranquilo», añade este letrado.
Edificabilidad
Otros, en cambio, no lo ven tan sencillo. Abren los libros jurídicos y recuerdan que el Real Decreto 716/2009, que regula el mercado hipotecario, advierte que «no se atenderá garantía hipotecaria a cualquier inmueble que esté fuera del planeamiento».
No solo eso. Hay otro decreto, sobre las normas técnicas de valoración del suelo y construcciones para determinar el valor catastral de los bienes inmuebles, el 1.020/1993, en su artículo 14, que dice que las fincas que están fuera de ordenación se le aplicará un coeficiente del 0,80, «por lo que su valor quedaría por los suelos», aclara el abogado Manuel M. Gómez, que gestionó decenas de alegaciones. Añade que lo que pretende hacer el Ayuntamiento es imposible «sin hacer un nuevo PGOM», pues la ley del suelo «obliga a una compensación entre la edificabilidad y las zonas verdes de una ciudad, de ahí que fueran tantos los edificios que dejó fuera del planeamiento el PGOM que ahora se quiere aprobar. Con la ley en la mano, para poder incluir en el planeamiento los pisos que quedaron fuera habría que reducir enormemente la futura edificabilidad incluida también en el plan, pues no hay más terreno en el que se pueda construir, según la normativa».