Entre los libros de don José García se encuentran clásicos como Tolstói o Dostoievski en ruso. «Quise estudiar ese idioma para leer a estos grandes autores en su propia lengua», recuerda el párroco. «Entonces dijeron que era un cura comunista». Con estos conocimientos, de vez en cuando le llegan papeles del Arzobispado de Santiago en idiomas poco comunes «para comprobar si los documentos que vienen de esos países están en regla y dar vía libre a los matrimonios entre gallegos y extranjeros».
«Si hoy tuviera 30 años me iría a los países orientales para aprenderme sus idiomas y así abrir fronteras», señala el cura, quien, no obstante, también tiene conocimientos para hablar en chino y japonés. También sabe holandés, sueco, danés, hebreo, latín, checo, ucraniano, alemán, inglés, francés, eslovaco, rumano, sánscrito y gaélico.