El fiscal rechaza que sea un jurado el que procese al autor confeso del crimen de Arteixo

A CORUÑA

La Audiencia está a punto de que emitir el auto de procesamiento para los protagonistas del crimen de Arteixo. Ambos reconocieron los hechos. Uno, como autor del disparo que terminó con la vida de Alfonso Piñeiro y el otro como coautor. El fiscal y las defensas piden que sean juzgados por un tribunal y no por un jurado popular. Sostienen que la ley les ampara, pues en este caso concurren varios delitos que no pueden ser procesados por un tribunal popular, como el el robo o el tráfico de drogas.

Alfonso Piñeiro Matos, alias o Piñas , de 32 años, fue asesinado el 8 de mayo del año pasado en Arteixo por unos miembros de una banda que le descerrajaron un tiro en la cabeza. El crimen ocurrió sobre la una de la madrugada. A esa hora, Alfonso se encontraba con su mujer, su hijo de dos años y un amigo en su vivienda, el tercero A del número 3 de la calle Río Sar, a escasos metros del Concello de Arteixo.

Fugados

Nada más producirse el suceso, los vecinos del inmueble, que habían escuchado el disparo, llamaron a los servicios de emergencias. De inmediato llegaron al lugar varias patrullas de la Policía Municipal arteixana y de la Guardia Civil, aunque los asesinos ya se habían fugado. Y nada se supo de ellos hasta un mes más tarde. Los encontraron en León.

O Piñas todavía vivía cuando llegó la ambulancia, que lo trasladó de urgencia al Hospital A Coruña. A pesar de los esfuerzos médicos para salvarle la vida, el hombre murió en el centro sanitario sobre la una de la tarde.

Fuentes de la investigación afirmaron que los autores del crimen se presentaron en el edificio de Alfonso con dos mujeres, que nunca pudieron ser identificadas; si bien se produjo alguna detención aunque tuvieron que ser puestas en libertad por falta de pruebas.

Los presuntos criminales llamaron al interfono del portal, que cuenta con cámara de vídeo. Alfonso, al ver de quién se trataba, y antes de franquearles la puerta del inmueble, le dijo a su mujer que se encerrase con el pequeño en una habitación de la casa y que se escondiesen debajo de una de las camas. A continuación, la víctima abrió el portal y esperó a los recién llegados en la entrada de su piso, acompañado por su amigo, que se convertiría en el único testigo de los hechos.

Discusión

Una vez arriba, entre ellos se produjo una fuerte discusión que fue oída por la mayoría de los vecinos del inmueble. Alfonso, entonces, al ver que los visitantes sacaban sus armas y le decían que se iban a hacer con la droga que supuestamente tenía el fallecido en casa, salió corriendo escaleras abajo. Poco pudo correr. Ya en el segundo piso, uno de los asaltantes, llamado Israel J.?G.?D., le disparó a quemarropa un tiro en la cabeza. Mientras, su compinche, que responde al nombre de Antonio, quedó con el amigo de la víctima arriba, apuntándole con una pistola para que no intentara salir en defensa del fallecido. Así lo reconocieron los agresores cuando fueron detenidos.

Nada más producirse el disparo, los futuros procesados salieron a la carrera del edificio y desaparecieron junto a las dos mujeres que los acompañaban. A los pocos minutos la Guardia Civil emprendió un operativo. Poco tardaron en poner nombre y cara a los autores. Lo difícil fue su localización. Antes de ponerles las esposas los investigadores ya sospechaban el móvil del crimen. Creían y siguen haciéndolo que Antonio e Israel acudieron al piso de Alfonso con la intención de robarle droga a punta de pistola. Y que el asunto se enredó cuando la víctima, en lugar de acceder a sus pretensiones y, tal vez, temeroso de que le pudiese ocurrir algo a su esposa e hijo, decidió echar a correr.

¿Disparó a matar o se le disparó el arma sin querer? Esa es la principal pregunta que ha de responderse en el juicio. Israel sostuvo que su intención no fue la de matar, sino que el disparo se produjo en medio de una reyerta. Su compinche Antonio, defendido por el penalista Manuel Ferreiro, no pudo ver cómo se produjeron los hechos. Él estaba con el amigo de la víctima, apuntándole con un arma para que se mantuviera quieto. De ahí que su responsabilidad en el crimen es nula, según su defensa.

El fiscal decidirá en breve qué delitos les imputa a uno y otro. El autor del disparo podría enfrentarse a 30 años por asesinato, robo y tráfico de droga.